Jovenes por siempre, Carmelitas de Corazón, Creciendo juntos. Ecuador en la Mitad del Mundo

jueves, noviembre 11, 2010

Belleza interna

Leonardo Da
Vinci
Cuando hemos conocido a una persona por un tiempo considerable, se
nos oculta a la vista si ésta es físicamente bonita o no; y resulta
que la belleza o la fealdad de la gente radica en lo que los ojos
mortales no ven.

Existe una anécdota del gran pintor, escultor e inventor Leonardo Da
Vinci, acerca de su pintura "La Última Cena", una de sus obras más
copiadas y vendidas en la actualidad. Tardó 20 años en hacerla
debido a que era muy exigente al buscar a las personas que servirían
de modelos. Tuvo problemas en iniciar la pintura porque no
encontraba al modelo para representar a Jesús, quien tenía que
reflejar en su rostro pureza, nobleza y los más bellos sentimientos.
Así mismo debía poseer una extraordinaria belleza varonil. Por fin,
encontró a un joven con esas características, fue el primero que
pintó.

Después fue localizando a los 11 apóstoles, a quienes pintó juntos,
dejando pendiente a Judas Iscariote, pues no daba con el modelo
adecuado. Este debía ser una persona de edad madura y mostrar en el
rostro las huellas de la traición y la avaricia. Por lo que el
cuadro quedó inconcluso por largo tiempo, hasta que le hablaron de
un terrible criminal que habían apresado. Fue a verlo y era
exactamente el Judas que él quería para terminar su obra, por lo que
solicitó al alcalde de la prisión le permitiera al reo que posara
para él. El alcalde conociendo la fama del maestro Da Vinci, aceptó
gustoso y llevaron al reo custodiado por 2 guardias y encadenado al
estudio del pintor.

Durante todo el tiempo el reo no dio muestra de emoción alguna de
que había sido elegido para modelo, mostrándose demasiado callado y
distante. Al final, Da Vinci, satisfecho del resultado, llamó al
reo y le mostró la obra. Cuando el reo la vio, sumamente
impresionado, cayó de rodillas llorando. Da Vinci, extrañado, le
preguntó el por qué de su actitud, a lo que el preso respondió:
- "¿Maestro Da Vinci, es que acaso no me recuerda?"
Da Vinci observándolo le contesta:
- "No, nunca antes te había visto".
Llorando y pidiendo perdón a Dios el reo le dijo:
- "Maestro, yo soy aquel joven que hace 19 años usted escogió
para representar a Jesús en este mismo cuadro..."

Por más belleza física que se posea, es la belleza interna la que al
fin sale a relucir a través del tiempo. Todo lo bueno y lo bello de
la vida que necesitas lo llevas dentro de ti, simplemente déjalo
salir.

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