Jovenes por siempre, Carmelitas de Corazón, Creciendo juntos. Ecuador en la Mitad del Mundo

miércoles, abril 21, 2010

ESTAMOS DE PASO

Se cuenta que en el siglo pasado, un turista americano fue a la ciudad de El Cairo - Egipto, con la finalidad de visitar a un famoso sabio y aprender algunas cosas de él. El turista se sorprendió al ver que el sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros.
 
Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y un banco.

-¿Dónde están sus muebles? - preguntó el turista.

El sabio, rápidamente, también preguntó:

-¿Y dónde están los suyos...?

-¿Los míos? - se sorprendió el turista. - ¡Pero si yo estoy aquí solamente de paso!

-Yo también...- concluyó el sabio.

La vida en la tierra es solamente temporal...

TEMÍA

Temía estar solo,
hasta que aprendí a quererme a mí mismo.

Temía fracasar,
hasta que me di cuenta que únicamente fracaso si no lo intento.

Temía lo que la gente opinara de mí,
hasta que me di cuenta que de todos modos opinarían de mí.

Temía me rechazaran,
hasta que entendí que debía tener fe en mí mismo.

Temía al dolor,
hasta que aprendí que éste es necesario para crecer.

Temía a la verdad,
hasta que descubrí la fealdad de las mentiras.

Temía a la muerte,
hasta que aprendí que no es el final,
sino más bien el comienzo.

Temía al odio,
hasta que me di cuenta que no es otra cosa más que ignorancia.

Temía al rídiculo,
hasta que aprendí a reírme de mí mismo.

Temía hacerme viejo,
hasta que comprendí que ganaba sabiduría día a día.

Temía al pasado,
hasta que comprendí que éste no podía herirme más.

Temía a la oscuridad,
hasta que vi la belleza de la luz de una estrella.

Temía al cambio,
hasta que vi que aún la mariposa más hermosa
necesitaba pasar por una metamorfosis antes de volar.

Hagamos que nuestras vidas cada día tengan más vida y si nos
sentimos desfallecer, no olvidemos que al final siempre hay algo
más...

martes, abril 13, 2010

EL CORAZÓN PERFECTO



Un día un hombre joven se situó en el centro de un poblado y
proclamó que él poseía el corazón más hermoso de toda la comarca.
Una gran multitud se congregó a su alrededor y todos admiraron y
confirmaron que su corazón era perfecto, pues no se observaban en él
ni máculas ni rasguños. De pronto un anciano se acercó y
dijo: "Perdona mi atrevimiento, pero, por qué dices eso, si tu
corazón no es ni siquiera aproximadamente tan hermoso como el mío, o
el de tantas otras personas?"

Sorprendidos la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y
vieron que, si bien latía vigorosamente, éste estaba cubierto de
cicatrices y hasta había zonas donde faltaban trozos y éstos habían
sido reemplazados por otros que no encajaban perfectamente en el
lugar, pues se veían bordes y aristas irregulares en su derredor. Es
más, había lugares con huecos, donde
faltaban trozos profundos.

El joven contempló el corazón del anciano y al ver su estado
desgarbado, se echó a reír. "Debes estar bromeando," dijo.
"Compara tu corazón con el mío... ¡El mío es perfecto!. En cambio el
tuyo es un conjunto de cicatrices y dolor"

"Es cierto", dijo el anciano, "tu corazón luce perfecto, pero yo
jamás me involucraría contigo... Mira, cada cicatriz representa una
persona a la cual entregué todo mi amor. Arranqué trozos de mi
corazón para entregárselos a cada uno de aquellos que he amado.
Muchos a su vez, me han obsequiado un trozo del suyo, que he
colocado en el lugar que quedó abierto. De ahí quedaron los huecos,
dar amor es arriesgar, pero a pesar del dolor que esas heridas me
producen al haber quedado abiertas, me recuerdan que los sigo amando
y alimentan la esperanza, que algún día -tal vez- regresen y llenen
el vacío que han dejado en mi corazón. ¿Comprendes ahora lo que es
verdaderamente hermoso?"

El joven permaneció en silencio, lágrimas corrían por sus mejillas.
Se acercó y le dio un pedazo de su corazón al anciano, de igual
manera hizo éste y le dio un pedazo de su corazón al joven. Al no
haber sido idénticos los trozos, se notaban los bordes y las
uniones. El joven miró su corazón, que ya no era perfecto, pero
lucía mucho más hermoso que antes, porque el amor del anciano fluía
en su interior... y el amor de él en el corazón del anciano.

El joven sólo pudo reaccionar y decirle al anciano...
"Sí, en verdad ahora puedo ver lo hermoso que es tu corazón"

Y tu corazón... ¿cuántas cicatrices tiene?