Jovenes por siempre, Carmelitas de Corazón, Creciendo juntos. Ecuador en la Mitad del Mundo

lunes, abril 16, 2007

Pensamientos




La misa tan alegre que celebraste, Vini, el día que el cuerpo del Eugenio se murió me dejó muchas emociones revueltas. Coincidentalmente, en una novela de Isabel Allende que estoy leyendo dice: "la muerte, menos temida, da más vida"....


También por coincidencia, hace tiempo cuando una mujer muy querida para mí se murió con cáncer creo que empecé a convencerme más de que hay que vivir un día a la vez y preocuparse sólo por hoy de las cosas de hoy.

Nunca se me ha muerto nadie muy cercano y quizás para alguno de ustedes que sí han pasado por esa experiencia, mis pensamientos pudieran sonar vanos, pero igual quería compartir con ustedes. Mi mamá con su Alzheimer -ya entrando en etapa avanzada- ha muerto de alguna manera, pues mi mamá - la que era- ya no existe... sólo su cuerpo y su mente cada vez más deteriorados. Por eso, aún a riesgo de parecer cruel, puedo decir que el espiritu de mi madre ya pasó a mejor vida porque no pudo ante el sufrimiento y decidió escapar por algún lado y buscar reposo y consuelo en otra dimensión. Nos queda su cuerpo al que aún podemos abrazar, y que aún puede jugar fútbol con sus nietos y algo de su mente que aún sonríe, y de vez en cuando suelta algún chiste.

Pero no iba a eso.... Quería decirles que ustedes fueron el canal para que yo me re-encontrara nuevamente con mi espíritu. No le quiero llamar Dios porque aún no puedo, pero sí con mi parte espiritual a la que callé tanto tiempo. El haber asistido a un par de reuniones hace como dos años en El Carmelo, con mi bebé, me cacheteó el alma. Fui buscando a los amigos chistosos, entretenidos y esas reuniones que entre chiste y chiste eran muy serias, me pusieron en vereda nuevamente y me re-encontré.

Esa misa que celebramos juntos para despedir al cuerpo de Eugenio fue otro re-encuentro conmigo misma y la reafirmación de que todo se debe hacer en vida porque vivimos como si no nos fuésemos a morir cuando hasta los días mueren a diario y con ellos las oportunidades de dar tiempo y espacio a las personas importantes. En vez de quejarme mucho, he aprendido a agradecer a Dios y a la vida cada mañana por poder abrir mis ojos, por sentir y dar ternura mis hijos y esposo, porque puedo tener un teléfono que me conecta a mi padre que por distancia y tiempo no puedo ver todos los días. Agradezco por mis cobijas calientitas, por la comida que puedo poner en la mesa para mis hijos, porque tengo mis dedos completos y puedo untarme sóla la mermelada de mora en el pan tostado que huele rico. Hace dos años casi me quedo sin sentido del olfato y ahora disfruto los aromas que me rodean todo el tiempo. (Anécdota: mi hijo Gabriel usaba aún pañal y cuando el médico me dijo que la fractura de la nariz me podía dejar sin olfato mi preocupación inmediata fue cómo iba a saber que Gabriel se había hecho popó.... ). En fin, hay mucho por lo que agradecer a cada instante y desde el pasado 6 de Abril he sentido mucha gratitud y felicidad por haberlos tenido a ustedes y porque están ahí. Igualitos.... Al juntarnos, seguimos teniendo 17 años y eso me encantó.... Sobre todo cuando los treinta van llegando a su recta final.

El Carmelo fue para mí una etapa importante que ha influido mucho en mi forma de ver la vida y la gente que tuve a mi lado en esos años siempre están conmigo (Y de ellos, con más cariño los recuerdo a ustedes, por eso no escribo al blog 4ever). Antes compartimos fiestas, misas, canciones cristianas, rancheras, merengues bien bailados, muchas risas, muchos guaspetes ilimitados, y el habernos juntado ahora para estar presentes también en la muerte de un amigo, un ex-carmelo y ex-cantante de los viernes en mi casa, me removió. Me removió porque es ahí donde se ve quién dejó huella en ti y a quién uno pudo haber entregado algo. Salí pensando..." debería pedirle a este coro que cante en mi funeral también (jajajajaj). Pero más que me canten en la muerte, quiero decirles que aunque no nos hemos visto en muchisisisisimos años, ustedes han seguido cantando en mi vida siempre. Y por eso, cuando Mauricio empezó a cantar una de las típicas del Eugenio, antes de la misa, regresé veinte años atrás... cuando sabía que no había viernes sin los amigos y cuando entonar el "tuyo soy " en la eucaristía me hacía llorar...

Se acaba de ir uno de nosotros y yo me siento muy feliz de que los 3 mosqueteros hayan podido llevarle recuerdos alegres al cuarto mosquetero que ya no está. Y de que a través de ustedes y de los mensajes por celular pude hacerle saber a Eugenio que estaba orando por él y porque pudiera su alma partir en paz: sin tareas pendientes y sin remordimientos. Sé que para ustedes esto fue muy doloroso, pero el dolor nos hace avanzar y estoy segura que el Eugenio ese día en medio de su sufrimiento debe haber estado en la gloria por haber podido tener a sus tres queridos amigos llevándole risas y buenos recuerdos. Ya digerido el trago amargo, tal vez ustedes luego recuerden ese día con paz, con mucha alegría de haber podido estar ahí. Al final lo que queda es cómo nos sentimos y cómo la gente nos hizo sentir y los buenos o malos recuerdos son simplemente sentimientos procesados y atesorados.

En fin, ¡¡¡¡ les quiero mucho condenadotes!!! Y, volviendo al sólo por hoy no quería irme de viaje sin decirles esto. Uno no sabe qué pasa en los viajes.... Me voy a visitar a mi hermana en Chile y espero que a mi regreso, si Dios quiere, nos podamos juntar en serio... A veces aún no me entusiasma mucho lo de la misa de 11h30 del domingo, pero sí un cafecito con sánduche de queso o una noche con guitarra y sin roncitol (porque por desviar la atención de mi parte espiritual también se enfermó mi cuerpo, y mi hígado se resintió con una fea alergia por estrés y no puedo ya tomar más ron Jamaica ).

Si soné cursi y les aburrí... ¡¡ qué pena, cholitos!! Pero por eso mismo escribí porque así podían haber borrado el mensaje al principio, pero algo me dice que han terminado de leerlo....
Ahora he aprendido que si uno quiere conservar algo, tiene que entregarlo. Por eso les entrego mis "Desvaríos en el funeral. Parte I" con mucho cariño e intuyendo que me van a comprender alguito, aunque sea.

Sobre todo, espero que haya sabido transmitirles todo lo que guardo y atesoro de ustedes.

Un abrazote,
Marga

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