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Jovenes por siempre, Carmelitas de Corazón, Creciendo juntos. Ecuador en la Mitad del Mundo
lunes, septiembre 27, 2010
Quijadas de amor
"En todos sus días su padre nunca lo había reprendido..." 1 Reyes 1:6
Cuando era niño, en casa teníamos toda clase imaginable de mascotas,
desde pececillos de colores hasta conejillos de Indias, gatos y
perros; nuestra casa contenía los panoramas, los sonidos y los
olores del reino animal.
Una imagen que recuerdo vívidamente es de una mamá gata y sus
gatitos. Cuando una de sus juguetonas crías se alejaba demasiado,
ella suavemente recogía con los dientes a la bolita de pelo
extraviada y la llevaba de nuevo rápidamente junto a sus hermanos.
Sus quijadas de amor impedían que el gatito se convirtiera en
juguete para el perro. A veces, esa retirada a dientes enojaba o
molestaba al gatito, el cual maullaba su obvio desagrado. Pero la
mamá gata seguía llevando a casa a sus gatitos de patas débiles
hasta que fueran lo suficientemente mayores como para cuidarse solos.
El cuidado vigilante que aquella gata daba a sus pequeños es similar
a la disciplina que los padres deben dar a sus hijos. Cuando somos
jóvenes, necesitamos esa protección que nos ayude a ser adultos
responsables. Sin ella, nunca desarrollaríamos el dominio propio.
Aparentemente eso fue lo que salió mal con Adonías, el hijo del rey
David. En 1 Reyes 1:6 leemos: "En todos sus días su padre nunca lo
había reprendido diciéndole: "¿Por qué haces esto?..."
Parece que David descuidó su responsabilidad paterna de disciplinar
a su hijo. No lo hacía rendir cuentas. Como resultado de ello
Adonías perdió el control. Hasta trató de ocupar el puesto del rey,
aunque ya se le había prometido esa posición a su hermano Salomón.
Su vida era un desastre porque su crianza no había sido la mejor.
Si tus padres te han amado lo suficiente como para decir "No" y
disciplinarte, tal vez es hora de darles las gracias... y gracias a
Dios porque te dio esos padres. Sus "quijadas de amor" eran justo lo
que necesitabas para que llegaras al lugar donde estás.
viernes, septiembre 24, 2010
Bien por mal
Un soldado se quedó pasmado cuando escuchó al general Robert E. Lee
hablar elogiosamente de otro oficial... "General" -le dijo- "sabe
usted que el hombre del cual habla tan bien es uno de sus peores
enemigos, y que no pierde ninguna oportunidad de difamarlo?".
"Si" -dijo el general-"pero a mi me pidieron mi opinión de él, no la
que él tiene de mi".
hablar elogiosamente de otro oficial... "General" -le dijo- "sabe
usted que el hombre del cual habla tan bien es uno de sus peores
enemigos, y que no pierde ninguna oportunidad de difamarlo?".
"Si" -dijo el general-"pero a mi me pidieron mi opinión de él, no la
que él tiene de mi".
Un hombre entró a robar a casa de su vecino, el cual lo sorprendió
en la acción, al saberse descubierto se llenó de temor, pero
contrario a lo que esperaba, su vecino sólo le dijo: "Amigo, no
sabía que tuviera usted tanta necesidad como para a llegar a esto;
yo no tengo mucho, pero por favor dígame si puedo hacer algo por
usted, trataré de ayudarle lo más que pueda".
La amabilidad de Lee y de este anónimo, es una ilustración
inspiradora de lo que es devolver bien por mal. Ahora bien, estoy
seguro de que eso no es fácil de hacer. De hecho, a veces parece
imposible.
Abraham Lincoln dijo una vez: "La mejor forma de derrotar al enemigo
es hacerlo tu amigo." Por tanto, con ayuda de Dios, amemos a
nuestros enemigos, bendigámoslos, hagámosles bien y oremos por
ellos. Igual que nuestro Señor, estemos preparados para devolver
bien por mal... incluso a nuestros enemigos.
jueves, septiembre 23, 2010
Un mensaje
La paradoja de nuestro tiempo es que tenemos edificios más altos y temperamentos más reducidos, carreteras más anchas y puntos de vista más estrechos.
Gastamos más pero tenemos menos, compramos más pero disfrutamos menos. Tenemos casas más grandes y familias más chicas, mayores comodidades y menos tiempo. Tenemos más grados académicos pero menos sentido común, mayor conocimiento pero menor capacidad de juicio, más expertos pero más problemas, mejor medicina pero menor bienestar.
Bebemos demasiado, fumamos demasiado, despilfarramos demasiado, reímos muy poco, manejamos muy rápido, nos enojamos demasiado, nos desvelamos demasiado, amanecemos cansados, leemos muy poco, vemos demasiado televisión y oramos muy rara vez. Hemos multiplicado nuestras posesiones pero reducido nuestros valores. Hablamos demasiado, amamos demasiado poco y odiamos muy frecuentemente.
Hemos aprendido a ganarnos la vida, pero no a vivir.
Añadimos años a nuestras vidas, no vida a nuestros años. Hemos logrado ir y volver de la luna, pero se nos dificulta cruzar la calle para conocer a un nuevo vecino. Conquistamos el espacio exterior, pero no el interior. Hemos hecho grandes cosas, pero no por ello mejores.
Hemos limpiado el aire, pero contaminamos nuestra alma. Conquistamos el átomo, pero no nuestros prejuicios. Escribimos más pero aprendemos menos. Planeamos más pero logramos menos. Hemos aprendido a apresurarnos, pero no a esperar.
Producimos computadoras que pueden procesar mayor información y difundirla, pero nos comunicamos cada vez menos y menos. Estos son tiempos de comidas rápidas y digestión lenta, de hombres de gran talla y cortedad de carácter, de enormes ganancias económicas y relaciones humanas superficiales.
Hoy en día hay dos ingresos pero más divorcios, casas más lujosas pero hogares rotos. Son tiempos de viajes rápidos, pañales deshechables, moral descartable, acostones de una noche, cuerpos obesos, y píldoras que hacen todo, desde alegrar y apaciguar, hasta matar.
Son tiempos en que hay mucho en el escaparate y muy poco en la bodega. Tiempos en que la tecnología puede hacerte llegar esta carta, y en que tú puedes elegir compartir estas reflexiones o simplemente borrarlas. Acuérdate de pasar algún tiempo con tus seres queridos porque ellos no estarán aquí siempre. Acuérdate de ser amable con quien ahora te admira, porque esa personita crecerá muy pronto y se alejara de ti. Acuérdate de abrazar a quien tienes cerca porque ese es el único tesoro que puedes dar con el corazón, sin que te cueste ni un centavo. Acuérdate de decir te amo a tu pareja y a tus seres queridos, pero sobre todo dilo sinceramente. Un beso y un abrazo puedes reparar una herida cuando se dan con toda el alma. Acuérdate de tomarte de la mano con tu ser querido y atesorar ese momento, porque un día esa persona ya no estará contigo. Comparte tus más preciadas ideas.
Y siempre recuerda: La vida no se mide por el número de veces que tomamos aliento, sino por los extraordinarios momentos que nos lo quitan.
George Carlin.(murió en el 2009)
George Carlin.(murió en el 2009)
[Gracias PAtty Jara]
jueves, septiembre 16, 2010
La serpiente y la luciernaga
Cuenta una fábula que en cierta ocasión una serpiente empezó a
perseguir a una luciérnaga; ésta huía muy rápido y llena de miedo de
la feroz depredadora, pero la serpiente no pensaba desistir en su
intento de alcanzarla.
La luciérnaga pudo huír durante el primer día, pero la serpiente no
desistía, dos días y nada, al tercer día, ya sin fuerzas, la
luciérnaga detuvo su agitado vuelo y le dijo a la serpiente:
- ¿Puedo hacerte tres preguntas?
- No acostumbro conceder deseos a nadie, pero como te voy a devorar,
puedes preguntar..., respondió la serpiente.
Entonces dime:
- ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?
- ¡No!, contestó la serpiente.
- ¿Yo te hice algún mal?
- ¡No!, volvió a responder su cazadora.
- Entonces, ¿Por qué quieres acabar conmigo?
- ¡Porque no soporto verte brillar!, fue la última respuesta de la
serpiente.
Muchos de nosotros nos hemos visto envueltos en situaciones donde
nos preguntamos:
¿Por qué me pasa esto si yo no he hecho nada malo?
Sencillo... porque hay algunos(as) que no soportan verte brillar.
La "envidia" es uno de los peores sentimientos que podemos tener.
El hecho de que envidien tus logros, tu éxito, etc., ¡que envidien
verte brillar! te va a afectar en más de una ocasión, pero cuando
esto pase, ¡no dejes de brillar!, continúa siendo tú mismo(a), sigue
dando lo mejor de ti, sigue haciendo lo mejor, no permitas que te
lastimen, no permitas que te hieran...
¡sigue brillando y no podrán tocarte!,
porque tu luz seguirá intacta,
porque siempre habrá quien te apoye,
porque tu huella permanecerá,
porque el recuerdo de lo que fuiste e hiciste quedará,
¡pase lo que pase!
perseguir a una luciérnaga; ésta huía muy rápido y llena de miedo de
la feroz depredadora, pero la serpiente no pensaba desistir en su
intento de alcanzarla.
La luciérnaga pudo huír durante el primer día, pero la serpiente no
desistía, dos días y nada, al tercer día, ya sin fuerzas, la
luciérnaga detuvo su agitado vuelo y le dijo a la serpiente:
- ¿Puedo hacerte tres preguntas?
- No acostumbro conceder deseos a nadie, pero como te voy a devorar,
puedes preguntar..., respondió la serpiente.
Entonces dime:
- ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?
- ¡No!, contestó la serpiente.
- ¿Yo te hice algún mal?
- ¡No!, volvió a responder su cazadora.
- Entonces, ¿Por qué quieres acabar conmigo?
- ¡Porque no soporto verte brillar!, fue la última respuesta de la
serpiente.
Muchos de nosotros nos hemos visto envueltos en situaciones donde
nos preguntamos:
¿Por qué me pasa esto si yo no he hecho nada malo?
Sencillo... porque hay algunos(as) que no soportan verte brillar.
La "envidia" es uno de los peores sentimientos que podemos tener.
El hecho de que envidien tus logros, tu éxito, etc., ¡que envidien
verte brillar! te va a afectar en más de una ocasión, pero cuando
esto pase, ¡no dejes de brillar!, continúa siendo tú mismo(a), sigue
dando lo mejor de ti, sigue haciendo lo mejor, no permitas que te
lastimen, no permitas que te hieran...
¡sigue brillando y no podrán tocarte!,
porque tu luz seguirá intacta,
porque siempre habrá quien te apoye,
porque tu huella permanecerá,
porque el recuerdo de lo que fuiste e hiciste quedará,
¡pase lo que pase!
miércoles, septiembre 15, 2010
Paseo en Bici
Al comienzo yo veía a Dios como mi observador, como mi juez que
llevaba la cuenta de mis actos para saber si merecería el cielo o el
infierno. Él estaba allá arriba, como un personaje. Yo conocía su
retrato, pero no lo conocía a Él.
Más adelante, cuando conocí a Cristo, la vida se transformó en un
paseo en bicicleta. Era una bicicleta para dos, y Cristo iba atrás,
ayudándome a pedalear.
No recuerdo cuando, Él sugirió que cambiáramos los lugares. La vida
no ha vuelto a ser la misma desde entonces, se ha vuelto
fascinante!!!.
Cuando Él manejaba, conocía largos y deliciosos caminos subiendo y
bajando montañas a través de rigurosos lugares, a una velocidad
increíble. Todo lo que yo podía hacer era aferrarme a Él y aguantar,
aunque pareciera una locura.
Él me decía: "¡¡¡PEDALEA!!!, ¡¡¡PEDALEA!!!". Yo ansioso y preocupado
preguntaba "¿a dónde me llevas?". Él se reía y no contestaba,
entonces, empecé a confiar.
Olvidé mi aburrida vida y me lancé a la aventura. Y si alguna vez le
decía: "Estoy asustado", Jesús se inclinaba y tocaba mi mano.
Él me llevó a conocer gente que me hacía regalos de sanación, de
aceptación, de alegría y de paz para nuestro viaje. Él decía: "Da
esos regalos", y yo se los daba a la gente que nos encontrábamos y
descubrí que dando, yo recibía y que la carga se hacía más liviana.
Al principio yo no confiaba que Él manejara mi vida. Pensaba que
podía chocar. Pero luego me di cuenta que era un volante perfecto,
tomaba impecablemente las curvas, saltaba en forma exacta las
grandes piedras, y sabía volar para acortar los pasos peligrosos.
Estoy aprendiendo a callarme y a pedalear en los lugares más
extraños. Estoy empezando a disfrutar del panorama y de la fresca
brisa en mi rostro. Y cuando siento que ya no puedo más... Él
solamente me mira, me palmea y sonriendo me dice:
"¡¡¡¡PEDALEA!!!!, ¡¡¡¡PEDALEA!!!!, ¡¡¡¡PEDALEA!!!!".
martes, septiembre 14, 2010
Aprendiendo a cargar paquetes
Se te olvidó papá, enseñarme a llevar paquetes.
¿Cuándo se contó conmigo en casa? ¿Cuándo tuve que recoger a mis
hermanos del colegio?. Ayer mandaste al chofer a hacer mis trámites
que necesitaba para la Universidad. Se te olvidó papá, dejarme pagar
mi colegiatura. ¿Cuándo tuve que lavar el coche los domingos y
arreglar el jardín, recoger las hojas y sacar al perro y bañarlo,
lustrar mis zapatos diariamente? ¿Porqué no me mandaste a comprar
las medicinas a la farmacia o recibir el gas y pagarlo?
En vacaciones, ¿porqué no fui a la fábrica a empacar zapatos?,
¿Porqué no escogía yo mi ropa y la cambiaba si no me gustaba?,
¿Porqué no compré yo solo algo que me gustaba cuando tenía mi propio
dinero, sin que tú me dijeras que comprar?.
Mamá, ¿porqué me dejabas sin ir a comprar leche cuando yo repelaba?.
¡Se te olvidó ser firme y mandarme mamá!. Más fácil era que el
chofer y las sirvientas hicieran bien las cosas y sin riesgos.
¿Porqué no se arriesgaron a dejarme llevar un paquete?.
Se les olvidó enseñarme a ser hombre. Ya a los 18 años se me caen
las manos. A mi también me da vergüenza. Fíjate que en la
Universidad nombraron a Roberto delegado del grupo. Dicen que tiene
responsabilidad. A Juan lo nombraron coordinador de la excursión con
el profesor de historia. Y recibe las cuotas y da los avisos. Y a
Robles lo nombraron capitán y está uniformando a su equipo,
consiguió él mismo el 25% de descuento en los uniformes. Pero Robles
desde chico lava el coche de su casa y arregla el jardín, y Roberto
recoge a sus hermanas aunque llueva o tenga mucha flojera y tenga
que entregar un trabajo y paga el gas y él compra sus zapatos.
También a Pedro, mi amigo que tu conoces, lo hicieron jefe de tareas
y las recoge y pasa los promedios. Y a tu hijo lo dejaron sin
paquete. Dicen que no tengo responsabilidad. Se te olvidó papá
enseñarme desde chico a cargar paquetes y llevarlos aunque llueva, o
tuviera flojera, o me enojara y les dijera que eran injustos. Se te
olvidó contar conmigo. No quisiste arriesgar poco.
No me diste confianza gradualmente. No me fuiste dejando paquetes a
la medida de mis años 5, 9, 12. Y no fue creciendo mi voluntad, se
quedó raquítica con tantos pretextos, al sentirme yo un niño que no
debía hacer nada.
Por favor papá y mamá, enseñen a Arturo mi hermano de 8 años a
llevar paquetes número 8 y a Adriana de 9 sus paquetes de 9. Y no
tendrán que decirles: "Eres un niño y un irresponsable con 18 años
encima". Y llegará el momento en que ellos sepan llevar paquetes
número 25 y 40.
Dicen que son paquetes : la vida, la familia, las relaciones con los
demás, el colegio, el trabajo y la profesión. Y tantos paquetes
tirados en la calle. ¿Cuántos se cayeron de las manos con vergüenza?
No se les olvide papás de entrenar a ser hombre a Arturo y mujer a
Adriana. Y no es tarea fácil, no es sólo asunto de cargar paquetes,
sino saberlos llevar bien, con cuidado, amor y responsabilidad. Para
que no haya tantos paquetes tirados en la calle, porque aun sin
entrenamiento algún día tendrán que cargar sus propios paquetes del
número: 20, 30 ó 50.
¿Cuándo se contó conmigo en casa? ¿Cuándo tuve que recoger a mis
hermanos del colegio?. Ayer mandaste al chofer a hacer mis trámites
que necesitaba para la Universidad. Se te olvidó papá, dejarme pagar
mi colegiatura. ¿Cuándo tuve que lavar el coche los domingos y
arreglar el jardín, recoger las hojas y sacar al perro y bañarlo,
lustrar mis zapatos diariamente? ¿Porqué no me mandaste a comprar
las medicinas a la farmacia o recibir el gas y pagarlo?
En vacaciones, ¿porqué no fui a la fábrica a empacar zapatos?,
¿Porqué no escogía yo mi ropa y la cambiaba si no me gustaba?,
¿Porqué no compré yo solo algo que me gustaba cuando tenía mi propio
dinero, sin que tú me dijeras que comprar?.
Mamá, ¿porqué me dejabas sin ir a comprar leche cuando yo repelaba?.
¡Se te olvidó ser firme y mandarme mamá!. Más fácil era que el
chofer y las sirvientas hicieran bien las cosas y sin riesgos.
¿Porqué no se arriesgaron a dejarme llevar un paquete?.
Se les olvidó enseñarme a ser hombre. Ya a los 18 años se me caen
las manos. A mi también me da vergüenza. Fíjate que en la
Universidad nombraron a Roberto delegado del grupo. Dicen que tiene
responsabilidad. A Juan lo nombraron coordinador de la excursión con
el profesor de historia. Y recibe las cuotas y da los avisos. Y a
Robles lo nombraron capitán y está uniformando a su equipo,
consiguió él mismo el 25% de descuento en los uniformes. Pero Robles
desde chico lava el coche de su casa y arregla el jardín, y Roberto
recoge a sus hermanas aunque llueva o tenga mucha flojera y tenga
que entregar un trabajo y paga el gas y él compra sus zapatos.
También a Pedro, mi amigo que tu conoces, lo hicieron jefe de tareas
y las recoge y pasa los promedios. Y a tu hijo lo dejaron sin
paquete. Dicen que no tengo responsabilidad. Se te olvidó papá
enseñarme desde chico a cargar paquetes y llevarlos aunque llueva, o
tuviera flojera, o me enojara y les dijera que eran injustos. Se te
olvidó contar conmigo. No quisiste arriesgar poco.
No me diste confianza gradualmente. No me fuiste dejando paquetes a
la medida de mis años 5, 9, 12. Y no fue creciendo mi voluntad, se
quedó raquítica con tantos pretextos, al sentirme yo un niño que no
debía hacer nada.
Por favor papá y mamá, enseñen a Arturo mi hermano de 8 años a
llevar paquetes número 8 y a Adriana de 9 sus paquetes de 9. Y no
tendrán que decirles: "Eres un niño y un irresponsable con 18 años
encima". Y llegará el momento en que ellos sepan llevar paquetes
número 25 y 40.
Dicen que son paquetes : la vida, la familia, las relaciones con los
demás, el colegio, el trabajo y la profesión. Y tantos paquetes
tirados en la calle. ¿Cuántos se cayeron de las manos con vergüenza?
No se les olvide papás de entrenar a ser hombre a Arturo y mujer a
Adriana. Y no es tarea fácil, no es sólo asunto de cargar paquetes,
sino saberlos llevar bien, con cuidado, amor y responsabilidad. Para
que no haya tantos paquetes tirados en la calle, porque aun sin
entrenamiento algún día tendrán que cargar sus propios paquetes del
número: 20, 30 ó 50.
lunes, septiembre 13, 2010
No preguntes
Al triste, no le preguntes la historia de su desgracia...
Sino dile que en ti, tiene un amigo.
Al que llora, no le escudriñes el origen de su llanto...
Sino dile que tu tienes un hombro, un pañuelo, una sonrisa.
Al que anda tambaleante por la vida no le analices
Sino dile que en ti, tiene un amigo.
Al que llora, no le escudriñes el origen de su llanto...
Sino dile que tu tienes un hombro, un pañuelo, una sonrisa.
Al que anda tambaleante por la vida no le analices
por qué no ha llegado nunca a ninguna parte...
Mejor dile que tu tienes una luz, un consejo,
Mejor dile que tu tienes una luz, un consejo,
un bastón por si llegara a necesitarlos.
Al que anda sin templo y sin oración
Al que anda sin templo y sin oración
no le preguntes por qué es un descreído...
Mejor enséñale a Dios, y mételo en el
Mejor enséñale a Dios, y mételo en el
secreto de tu plegaria.
A esos que hacen un caos de su vida no
A esos que hacen un caos de su vida no
les preguntes que causa su confusión...
Mejor enséñales el rastro sosegado de la fe,
Mejor enséñales el rastro sosegado de la fe,
y el fluir constante de tu serenidad.
Al que anda dolido y agotado con su cruz,
Al que anda dolido y agotado con su cruz,
no le preguntes por qué le pesa tanto...
Mejor ponlo en posición de que Dios se irradie sobre él...
Mejor ponlo en posición de que Dios se irradie sobre él...
Y ya poco a poco irá llegando la luz.
Al que se resiste a seguir, y se siente vencido,
Al que se resiste a seguir, y se siente vencido,
no le andes por las normas, las deducciones y los raciocinios...
Mejor dale la mano, y dile:"¡Voy contigo!"
No le preguntes a cada uno su necesidad...
Mejor demuéstrales que siempre hay un sueño
Mejor dale la mano, y dile:"¡Voy contigo!"
No le preguntes a cada uno su necesidad...
Mejor demuéstrales que siempre hay un sueño
más asombroso que su mala suerte.
viernes, septiembre 10, 2010
Un angel y un amigo
Un ángel no nos escoge, Dios nos lo asigna.
Un amigo nos toma de la mano y nos acerca a Dios.
Un ángel tiene la obligación de cuidarnos.
Un amigo nos cuida por amor.
Un ángel te ayuda evitando que tengas problemas.
Un amigo te ayuda a resolverlos.
Un ángel te ve sufrir sin poderte abrazar.
Un amigo te abraza porque no quiere verte sufrir.
Un ángel sabe cuando necesitas que alguien te escuche.
Un amigo te escucha, sin decirle que lo necesitas.
Un ángel vela tu sueño.
Un amigo sueña contigo.
Un ángel aplaude tus triunfos.
Un amigo te ayuda para que triunfes.
Un ángel se preocupa cuando estás mal.
Un amigo se desvive porque estés bien.
Para un ángel, eres una hermosa misión que cumplir.
Para un amigo, eres un tesoro que defender.
Un ángel, es algo celestial.
Un amigo es la oportunidad de conocer lo más hermoso que hay en la
vida, "El Amor y La Amistad".
Un ángel quiere ser tu amigo.
Un amigo sin proponérselo, también es tu ángel.
¡Gracias por ser mi amigo!...
muchas veces te he considerado mi angel.
Un amigo nos toma de la mano y nos acerca a Dios.
Un ángel tiene la obligación de cuidarnos.
Un amigo nos cuida por amor.
Un ángel te ayuda evitando que tengas problemas.
Un amigo te ayuda a resolverlos.
Un ángel te ve sufrir sin poderte abrazar.
Un amigo te abraza porque no quiere verte sufrir.
Un ángel sabe cuando necesitas que alguien te escuche.
Un amigo te escucha, sin decirle que lo necesitas.
Un ángel vela tu sueño.
Un amigo sueña contigo.
Un ángel aplaude tus triunfos.
Un amigo te ayuda para que triunfes.
Un ángel se preocupa cuando estás mal.
Un amigo se desvive porque estés bien.
Para un ángel, eres una hermosa misión que cumplir.
Para un amigo, eres un tesoro que defender.
Un ángel, es algo celestial.
Un amigo es la oportunidad de conocer lo más hermoso que hay en la
vida, "El Amor y La Amistad".
Un ángel quiere ser tu amigo.
Un amigo sin proponérselo, también es tu ángel.
¡Gracias por ser mi amigo!...
jueves, septiembre 09, 2010
Ora y confía
No te inquietes por las dificultades de la vida, por sus altibajos,
por sus decepciones, por su porvenir más o menos sombrío. Quiere
tú, lo que Dios quiere. Ofrécele en medio de inquietudes y
dificultades el sacrificio de tu alma sencilla que, pese a todo,
acepta los designios de Su Providencia. Poco importa que te
consideres un fracasado si Dios te considera plenamente realizado a
su gusto.
Piérdete confiado ciegamente en ese Dios que te quiere para Sí y que
llegará a ti, aunque no lo veas. Piensa que estás en sus manos,
tanto más fuertemente cogido, cuanto más decaído y triste te
sientas. Vive feliz, vive en paz, que nada te altere, que nada sea
capaz de quitarte tu paz... ni la fatiga, ni tus fallos.
Haz que brote, y conserva siempre sobre tu rostro, una dulce
sonrisa, reflejo de la que el Señor continuamente te dirige. Y en
el fondo de tu alma coloca antes que nada, todo aquello que te llene
de la paza de Dios. Ora y confía.
por sus decepciones, por su porvenir más o menos sombrío. Quiere
tú, lo que Dios quiere. Ofrécele en medio de inquietudes y
dificultades el sacrificio de tu alma sencilla que, pese a todo,
acepta los designios de Su Providencia. Poco importa que te
consideres un fracasado si Dios te considera plenamente realizado a
su gusto.
Piérdete confiado ciegamente en ese Dios que te quiere para Sí y que
llegará a ti, aunque no lo veas. Piensa que estás en sus manos,
tanto más fuertemente cogido, cuanto más decaído y triste te
sientas. Vive feliz, vive en paz, que nada te altere, que nada sea
capaz de quitarte tu paz... ni la fatiga, ni tus fallos.
Haz que brote, y conserva siempre sobre tu rostro, una dulce
sonrisa, reflejo de la que el Señor continuamente te dirige. Y en
el fondo de tu alma coloca antes que nada, todo aquello que te llene
de la paza de Dios. Ora y confía.
lunes, septiembre 06, 2010
Una lección de amor
Un esposo fue a visitar a un sabio consejero y le dijo que ya no
quería a su esposa y que pensaba separarse.
El sabio lo escuchó, lo miró a los ojos y solamente le dijo una
palabra: ¡ámela!. Luego se calló.
Pero es que ya no siento nada por ella, replicó el hombre.
¡Ámela!, repuso el sabio.
Y ante el desconcierto de aquel señor, después de un oportuno
silencio, agregó lo siguiente:
AMAR ES UNA DECISIÓN, NO UN SENTIMIENTO; AMAR ES DEDICACIÓN Y
ENTREGA. AMAR ES UN VERBO Y EL FRUTO DE ESA ACCIÓN ES EL AMOR.
EL AMOR ES UN EJERCICIO DE JARDINERÍA:
ARRANQUE LO QUE HACE DAÑO,
PREPARE EL TERRENO,
SIEMBRE,
SEA PACIENTE,
RIEGUE Y CUIDE.
ESTÉ PREPARADO(A) PORQUE HABRÁ PLAGAS,
quería a su esposa y que pensaba separarse.
El sabio lo escuchó, lo miró a los ojos y solamente le dijo una
palabra: ¡ámela!. Luego se calló.
Pero es que ya no siento nada por ella, replicó el hombre.
¡Ámela!, repuso el sabio.
Y ante el desconcierto de aquel señor, después de un oportuno
silencio, agregó lo siguiente:
AMAR ES UNA DECISIÓN, NO UN SENTIMIENTO; AMAR ES DEDICACIÓN Y
ENTREGA. AMAR ES UN VERBO Y EL FRUTO DE ESA ACCIÓN ES EL AMOR.
EL AMOR ES UN EJERCICIO DE JARDINERÍA:
ARRANQUE LO QUE HACE DAÑO,
PREPARE EL TERRENO,
SIEMBRE,
SEA PACIENTE,
RIEGUE Y CUIDE.
ESTÉ PREPARADO(A) PORQUE HABRÁ PLAGAS,
SEQUÍAS O EXCESO DE LLUVIA,
MAS NO POR ESO ABANDONE SU JARDÍN.
AME A SU PAREJA, ES DECIR, ¡ACÉPTELA!,
¡VALÓRELA!,
¡RESPÉTELA!,
¡DELE AFECTO Y TERNURA!,
¡ADMÍRELA!,
¡COMPRÉNDALA!.
ESO ES TODO... ¡ÁMELA!.
MAS NO POR ESO ABANDONE SU JARDÍN.
AME A SU PAREJA, ES DECIR, ¡ACÉPTELA!,
¡VALÓRELA!,
¡RESPÉTELA!,
¡DELE AFECTO Y TERNURA!,
¡ADMÍRELA!,
¡COMPRÉNDALA!.
ESO ES TODO... ¡ÁMELA!.
Chequeo médico
REFLEXIONES... PARA LOS AMIGOS...
CHEQUEO MÉDICO DE MARTÍN FIERRO, ....después de los 50.
CHEQUEO MÉDICO DE MARTÍN FIERRO, ....después de los 50.
(ponele el tono de poema de pampa)
Si sos un tipo feliz
sin temores y sin miedos
no se te ocurra jamás
dejarte hacer un chequeo,
porque te vas a enterar,
sin siquiera suponerlo,
que estás en las diez de últimas
aunque te cueste creerlo.
Seguro van a decirte
que te sobran triglicéridos
lo mismo que fosfolípidos,
sin colesterol del bueno,
y que por los ateromas
que ellos te van produciendo
ya tenés la cañería
tapada de medio a medio:
que eso preanuncia un infarto,
que todo es cuestión de tiempo...
También te puede ocurrir
que te encuentren un bloqueo,
una elongación de aorta
que no augura nada bueno;
taquicardia sinusal
que habrá que parar a tiempo,
Si sos un tipo feliz
sin temores y sin miedos
no se te ocurra jamás
dejarte hacer un chequeo,
porque te vas a enterar,
sin siquiera suponerlo,
que estás en las diez de últimas
aunque te cueste creerlo.
Seguro van a decirte
que te sobran triglicéridos
lo mismo que fosfolípidos,
sin colesterol del bueno,
y que por los ateromas
que ellos te van produciendo
ya tenés la cañería
tapada de medio a medio:
que eso preanuncia un infarto,
que todo es cuestión de tiempo...
También te puede ocurrir
que te encuentren un bloqueo,
una elongación de aorta
que no augura nada bueno;
taquicardia sinusal
que habrá que parar a tiempo,
o una isquemia de cuidado
en el ventrículo izquierdo.
Son enormes las variantes
del informe del chequeo,
todo es cuestión del color
del cristal de tu galeno:
inflamación en el colon,
irritación en el recto,
que el intestino delgado
no absorbe los alimentos;
exceso de fosfatasas
o carencia de anticuerpos;
que puedas tener mareos
por culpa del oído medio,
enfisema pulmonar,
úlcera en el duodeno,
insuficiencia renal,
cálculos en el colédoco;
y hasta te pueden decir
aunque no entiendas ni medio,
que 'hay una falla en el ácido
desoxi-rribonucleico'.
Y aunque te sientas fenómeno
y así le insistas al médico,
lo tenés que aceptar todo
porque lo dice el chequeo.Lo que más te va a asombrar
aunque en esto seas un lego-
es la gran similitud
de todos los tratamientos
excluyendo, por supuesto,
el tema medicamentos:
siempre una dieta hiposódica,
andar kilómetro y medio
y nada de carnes rojas
ni embutidos ¡y ni quesos!;
sí pescado -bien hervido-,
y pollo, pero sin cuero...
Tendrás que decirle adiós
a tus grandes compañeros:
el whisky y el cigarrillo,
y hasta al cafecito negro.
si a vos, que antes del chequeo,
casi te creías Tarzán,
poco menos que un pendejo,
te digan 'que estás virando la esquina"
si no lo tomás en serio'...
Por eso querido amigo
a aconsejarte me atrevo:
si sos un tipo feliz,
sin temores y sin miedos,
¡no se te ocurra jamás,
DEJARTE HACER UN CHEQUEO!
Son enormes las variantes
del informe del chequeo,
todo es cuestión del color
del cristal de tu galeno:
inflamación en el colon,
irritación en el recto,
que el intestino delgado
no absorbe los alimentos;
exceso de fosfatasas
o carencia de anticuerpos;
que puedas tener mareos
por culpa del oído medio,
enfisema pulmonar,
úlcera en el duodeno,
insuficiencia renal,
cálculos en el colédoco;
y hasta te pueden decir
aunque no entiendas ni medio,
que 'hay una falla en el ácido
desoxi-rribonucleico'.
Y aunque te sientas fenómeno
y así le insistas al médico,
lo tenés que aceptar todo
porque lo dice el chequeo.Lo que más te va a asombrar
aunque en esto seas un lego-
es la gran similitud
de todos los tratamientos
excluyendo, por supuesto,
el tema medicamentos:
siempre una dieta hiposódica,
andar kilómetro y medio
y nada de carnes rojas
ni embutidos ¡y ni quesos!;
sí pescado -bien hervido-,
y pollo, pero sin cuero...
Tendrás que decirle adiós
a tus grandes compañeros:
el whisky y el cigarrillo,
y hasta al cafecito negro.
si a vos, que antes del chequeo,
casi te creías Tarzán,
poco menos que un pendejo,
te digan 'que estás virando la esquina"
si no lo tomás en serio'...
Por eso querido amigo
a aconsejarte me atrevo:
si sos un tipo feliz,
sin temores y sin miedos,
¡no se te ocurra jamás,
DEJARTE HACER UN CHEQUEO!
viernes, septiembre 03, 2010
Olvidemos lo que nos hace daño
Dos monjes iban caminando por el campo al atardecer. Mientras
caminaba, oraban y reflexionaban. Un poco antes de acercarse a un
río que tenían que cruzar, el cual no tenía puente para hacerlo, se
les acercó una mujer de baja estatura, pidiéndoles que le ayudaran a
cruzar el río. Uno de ellos inmediatamente dijo que sí, mientras el
otro lo veía con mirada de desaprobación. El que se apuntó para
ayudar a la pequeña mujer la subío en sus hombros y terminado el río
la bajó de sus hombros, la mujer quedó muy agradecida con ese
monje. Los monjes siguieron su camino y el que no aprobó la
decisión empezó a reclamarle al monje que ayudó a la mujer a cruzar
el río acerca de su comportamiento: ¿Por qué subiste a esa mujer a
tus hombros?, ¿no sabes que en el convento nos tienen prohibido
mantener contacto con mujeres?. El monje que había ayudado a la
mujer no respondía a las preguntas de su compañero.
Siguieron su camino y el monje insistía en sus preguntas, a lo que
el otro monje no respondía. Poco antes de llegar al convento, el
monje le volvió a cuestionar acerca de lo que había hecho y por fin
el monje respondió: "Hace más de cuatro horas que esta mujer ya no
está cerca de mi cabeza, pero sigue en la tuya. ¿Qué ganas con
hacerte daño al tener en tu mente cosas del pasado?, ¿qué ganas con
tener en tu mente cosas que a ti no te afectan?".
Tenemos en nuestra mente acontecimiento o hechos que ya pasaron, que
no nos gustaron y que nos siguen haciendo daño, cuando lo mejor es,
si no podemos borrarlos totalmente de nuestra memoria, al menos
hacerlos a un lado o recordarlos como un hecho del cual podemos
aprender.
caminaba, oraban y reflexionaban. Un poco antes de acercarse a un
río que tenían que cruzar, el cual no tenía puente para hacerlo, se
les acercó una mujer de baja estatura, pidiéndoles que le ayudaran a
cruzar el río. Uno de ellos inmediatamente dijo que sí, mientras el
otro lo veía con mirada de desaprobación. El que se apuntó para
ayudar a la pequeña mujer la subío en sus hombros y terminado el río
la bajó de sus hombros, la mujer quedó muy agradecida con ese
monje. Los monjes siguieron su camino y el que no aprobó la
decisión empezó a reclamarle al monje que ayudó a la mujer a cruzar
el río acerca de su comportamiento: ¿Por qué subiste a esa mujer a
tus hombros?, ¿no sabes que en el convento nos tienen prohibido
mantener contacto con mujeres?. El monje que había ayudado a la
mujer no respondía a las preguntas de su compañero.
Siguieron su camino y el monje insistía en sus preguntas, a lo que
el otro monje no respondía. Poco antes de llegar al convento, el
monje le volvió a cuestionar acerca de lo que había hecho y por fin
el monje respondió: "Hace más de cuatro horas que esta mujer ya no
está cerca de mi cabeza, pero sigue en la tuya. ¿Qué ganas con
hacerte daño al tener en tu mente cosas del pasado?, ¿qué ganas con
tener en tu mente cosas que a ti no te afectan?".
Tenemos en nuestra mente acontecimiento o hechos que ya pasaron, que
no nos gustaron y que nos siguen haciendo daño, cuando lo mejor es,
si no podemos borrarlos totalmente de nuestra memoria, al menos
hacerlos a un lado o recordarlos como un hecho del cual podemos
aprender.
jueves, septiembre 02, 2010
No importa
Breve diálogo entre el teólogo brasileño Leonardo Boff y;el Dalai Lama.
Leonardo es uno de los renovadores de la Teología de la Liberación
"En el intervalo de una mesa redonda sobre religión y paz entre los pueblos, en la cual participaba el Dalai Lama y un servidor, maliciosamente, mas también con interés teológico, le pregunte en mi inglés defectuoso:
"Santidad, ¿cuál es la mejor religión?"
Esperaba que dijera: "El budismo tibetano" o las religiones orientales, mucho más antiguas que el cristianismo ..."
El Dalai Lama hizo una pequeña pausa, sonrió, me miró fijamente a los ojos -lo que me desconcertó un poco porque yo sabía la malicia contenida en la pregunta- y afirmó:
"La mejor religión es la que te aproxima más a Dios, al Infinito".
Para salir de la perplejidad delante de tan sabia respuesta, pregunté:
"Qué es lo que me hace mejor?"
El respondió: -"Aquello que te hace más compasivo, más sensible, más desapegado, más amoroso, más humanitario, más responsable, más ético... La religión que consiga hacer eso de ti es la mejor religión.
Callé, maravillado, y hasta los días de hoy estoy rumiando su respuesta sabia e irrefutable.
No me interesa amigo tu religión o si tienes o no tienes religión.
Lo que realmente me importa es tu conducta delante de tu semejante, de tu familia, de tu trabajo, de tu comunidad, delante del mundo.
Recordemos: "El Universo es el eco de nuestras acciones y nuestros pensamientos".
La Ley de Acción y Reacción no es exclusiva de la Física.
Es también de las relaciones humanas.
Si yo actúo con el bien, recibiré el bien.
Si actúo con el mal, recibiré el mal.
Aquello que nuestros abuelos nos dijeron es la más pura verdad:
“Tendrás siempre el doble de aquello que desees a los otros".
Ser feliz no es cuestión de destino.
Es cuestión de elección.
Cuida tus Pensamientos porque se volverán Palabras.
Cuida tus Palabras porque se volverán Actos.
Cuida tus Actos porque se harán Costumbre.
Cuida tus Costumbres porque forjarán tu Carácter.
Cuida tu Carácter porque formará tu destino.
Y tu Destino será tu vida.
Compartido por (Lydia Alcira)
Leonardo es uno de los renovadores de la Teología de la Liberación
"En el intervalo de una mesa redonda sobre religión y paz entre los pueblos, en la cual participaba el Dalai Lama y un servidor, maliciosamente, mas también con interés teológico, le pregunte en mi inglés defectuoso:
"Santidad, ¿cuál es la mejor religión?"
Esperaba que dijera: "El budismo tibetano" o las religiones orientales, mucho más antiguas que el cristianismo ..."
El Dalai Lama hizo una pequeña pausa, sonrió, me miró fijamente a los ojos -lo que me desconcertó un poco porque yo sabía la malicia contenida en la pregunta- y afirmó:
"La mejor religión es la que te aproxima más a Dios, al Infinito".
Para salir de la perplejidad delante de tan sabia respuesta, pregunté:
"Qué es lo que me hace mejor?"
El respondió: -"Aquello que te hace más compasivo, más sensible, más desapegado, más amoroso, más humanitario, más responsable, más ético... La religión que consiga hacer eso de ti es la mejor religión.
Callé, maravillado, y hasta los días de hoy estoy rumiando su respuesta sabia e irrefutable.
No me interesa amigo tu religión o si tienes o no tienes religión.
Lo que realmente me importa es tu conducta delante de tu semejante, de tu familia, de tu trabajo, de tu comunidad, delante del mundo.
Recordemos: "El Universo es el eco de nuestras acciones y nuestros pensamientos".
La Ley de Acción y Reacción no es exclusiva de la Física.
Es también de las relaciones humanas.
Si yo actúo con el bien, recibiré el bien.
Si actúo con el mal, recibiré el mal.
Aquello que nuestros abuelos nos dijeron es la más pura verdad:
“Tendrás siempre el doble de aquello que desees a los otros".
Ser feliz no es cuestión de destino.
Es cuestión de elección.
Cuida tus Pensamientos porque se volverán Palabras.
Cuida tus Palabras porque se volverán Actos.
Cuida tus Actos porque se harán Costumbre.
Cuida tus Costumbres porque forjarán tu Carácter.
Cuida tu Carácter porque formará tu destino.
Y tu Destino será tu vida.
Compartido por (Lydia Alcira)
La perseverancia
La perseverancia es más que "aguante". Es aguante convinado con una
total certeza de que lo que esperamos sucederá. La perseverancia
implica mucho más que la simple voluntad de permanecer aferrados a
algo, lo que podria ser sólo una manifestación de nuestro temor de
soltarnos y caer.
La perseverancia es nuestro esfuerzo supremo de rehusar creer que
nuestro héroe va a ser vencido. Nuestro mayor temor no es que
vallamos a ser condenados, sino que de alguna manera Jesucristo
quede derrotado.
Del mismo modo, nuestro temor está en que aquellas mismas cosas por
las que el Señor luchó, el amor, la justicia, el perdón y la bondad
entre los hombres, no vallan a triunfar al fin, y que representen
para nosotros una meta inalcanzable.
Nuestro llamamiento es a la "perseverancia espiritual". Un
llamamiento no a mantenernos aferrados a algún lugar y no hacer
nada, sino a trabajar con determinación, sabiendo con garantía
que... ¡Dios nunca será derrotado!.
Si en este momento nuestras esperanzas parecen quedar frustradas, es
debido simplemente a que "están siendo purificadas". Cada esperanza
o sueño de la mente humana se cumplirá... "si es noble y procede de
Dios". Con todo, una de las más grandes tensiones de la vida la
produce nuestra obligación de esperar a que Dios actúe, pero si
perseveramos tenemos la seguridad de que El cumplirá Su
Palabra: "por cuanto has guardado la palabra de Mi paciencia, yo
también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el
mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra"
(Apocalipsis 3:10).
Así que... ¡SIGUE PERSEVERANDO!.
total certeza de que lo que esperamos sucederá. La perseverancia
implica mucho más que la simple voluntad de permanecer aferrados a
algo, lo que podria ser sólo una manifestación de nuestro temor de
soltarnos y caer.
La perseverancia es nuestro esfuerzo supremo de rehusar creer que
nuestro héroe va a ser vencido. Nuestro mayor temor no es que
vallamos a ser condenados, sino que de alguna manera Jesucristo
quede derrotado.
Del mismo modo, nuestro temor está en que aquellas mismas cosas por
las que el Señor luchó, el amor, la justicia, el perdón y la bondad
entre los hombres, no vallan a triunfar al fin, y que representen
para nosotros una meta inalcanzable.
Nuestro llamamiento es a la "perseverancia espiritual". Un
llamamiento no a mantenernos aferrados a algún lugar y no hacer
nada, sino a trabajar con determinación, sabiendo con garantía
que... ¡Dios nunca será derrotado!.
Si en este momento nuestras esperanzas parecen quedar frustradas, es
debido simplemente a que "están siendo purificadas". Cada esperanza
o sueño de la mente humana se cumplirá... "si es noble y procede de
Dios". Con todo, una de las más grandes tensiones de la vida la
produce nuestra obligación de esperar a que Dios actúe, pero si
perseveramos tenemos la seguridad de que El cumplirá Su
Palabra: "por cuanto has guardado la palabra de Mi paciencia, yo
también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el
mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra"
(Apocalipsis 3:10).
Así que... ¡SIGUE PERSEVERANDO!.
miércoles, septiembre 01, 2010
La bolsa de agua caliente
Una noche yo había trabajado mucho ayudando a una madre en su parto;
pero a pesar de todo lo que hicimos, murió dejándonos un bebé
prematuro y una hija de 2 años, nos iba a resultar difícil mantener
al bebé con vida porque no teníamos incubadora (¡no había
electricidad para hacerla funcionar!), ni facilidades especiales
para alimentarlo.
Aunque vivíamos en el ecuador africano, las noches frecuentemente
eran frías y con vientos traicioneros. Una estudiante de partera fue
a buscar una cuna que teníamos para tales bebés, y la manta de lana
con la que lo arroparíamos. Otra fue a llenar la bolsa de agua
caliente. Volvió enseguida diciéndome irritada que al llenar la
bolsa, había reventado. La goma se deteriora fácilmente en el clima
tropical "¡Y era la última bolsa que nos quedaba!", exclamó y no hay
farmacias en los senderos del bosque. "Muy bien", dije, "pongan al
bebé lo más cerca posible del fuego y duerman entre él y el viento
para protegerlo de éste. Su trabajo es mantener al bebé abrigado".
Al mediodía siguiente, como hago muchas veces, fui a orar con los
niños del orfanato que se querían reunir conmigo. Les hice a los
niños varias sugerencias de motivos para orar y les conté del bebé
prematuro. Les dije el problema que teníamos para mantenerlo
abrigado y les mencioné que se había roto la bolsa de agua caliente
y el bebé se podía morir fácilmente si tomaba frío. También les dije
que su hermanita de 2 años estaba llorando porque su mamá había
muerto. Durante el tiempo de oración, Ruth, una niña de 10 años oró
con la acostumbrada seguridad consciente de los niños africanos "por
favor Dios", oró "mándanos una bolsa de agua caliente. Mañana no
servirá porque el bebé ya estará muerto. Por eso, Dios MANDALA ESTA
TARDE". Mientras yo contenía el aliento por la audacia de su oración
la niña agregó: "y mientras te encargas de ello, ¿podrías mandar una
muñeca para la pequeña y así pueda ver que Tú le amas realmente?".
Frecuentemente las oraciones de los chicos me ponen en evidencia.
¿Podría decir honestamente "amén" a esa oración? No creía que Dios
pudiese hacerlo.
Sí, claro, sé que El puede hacer cualquier cosa. Pero hay límites
¿no?, y yo tenía algunos GRANDES "peros..."
La única forma en la que Dios podía contestar esta oración en
particular, era enviándome un paquete de mi tierra natal. Había ya
estado en Africa casi 4 años y nunca jamás recibí un paquete de mi
casa. De todas maneras, si alguien llegara a mandar alguno, ¿quién
iba a poner una bolsa de agua caliente?
A media tarde cuando estaba enseñando en la escuela de enfermeras,
me avisaron que había llegado un auto a la puerta de mi casa. Cuando
llegué el auto ya se había ido, pero en la puerta había un enorme
paquete de once kilos. Se me llenaron los ojos de lágrimas. Por
supuesto, no iba a abrir el paquete yo sola, así que invité a los
chicos del orfanato a que juntos lo abriéramos. La emoción iba en
aumento. Treinta o cuarenta pares de ojos estaban enfocados en la
gran caja. Había vendas para los pacientes del leprosario y los
chicos parecían estar un poco aburridos. Luego saqué una caja con
pasas de uvas variadas, lo que servía para una buena tanda de
panecillos el fin de semana. Volví a meter la mano y sentí... ¿sería
posible?, la agarré y la saqué... ¡Sí, era UNA BOLSA DE AGUA
CALIENTE NUEVA!
Lloré... Yo no le había pedido a Dios que mandase una bolsa de agua
caliente, ni si quiera creía que El podía hacerlo. Ruth estaba
sentada en la primera fila, y se abalanzó gritando: "¡Si Dios mandó
la bolsa, también tuvo que mandar la muñeca!". Escarbó el fondo de
la caja y sacó una hermosa muñequita. A Ruth le brillaban los ojos.
Ella nunca había dudado. Me miró y dijo: "¿puedo ir contigo a
entregarle la muñeca a la niñita para que sepa que Dios la ama de
verdad?". Ese paquete había estado en camino por 5 meses. Lo había
preparado mi antigua escuela dominical, cuya maestra había escuchado
y obedecido la voz de Dios que la impulsó a mandarme la bolsa de
agua caliente, a pesar de estar en el ecuador africano. Y una de las
niñas había puesto una muñequita para alguna niñita africana cinco
meses antes en respuesta a la oración de fe de una niña de 10 años
que la había pedido esa misma tarde.
Esto nos habla de la fuerza que tiene la oración que se hace con fe
y confianza. Y tú ¿tienes esa confianza?... ¿tienes esa actitud de
fe al orar?
pero a pesar de todo lo que hicimos, murió dejándonos un bebé
prematuro y una hija de 2 años, nos iba a resultar difícil mantener
al bebé con vida porque no teníamos incubadora (¡no había
electricidad para hacerla funcionar!), ni facilidades especiales
para alimentarlo.
Aunque vivíamos en el ecuador africano, las noches frecuentemente
eran frías y con vientos traicioneros. Una estudiante de partera fue
a buscar una cuna que teníamos para tales bebés, y la manta de lana
con la que lo arroparíamos. Otra fue a llenar la bolsa de agua
caliente. Volvió enseguida diciéndome irritada que al llenar la
bolsa, había reventado. La goma se deteriora fácilmente en el clima
tropical "¡Y era la última bolsa que nos quedaba!", exclamó y no hay
farmacias en los senderos del bosque. "Muy bien", dije, "pongan al
bebé lo más cerca posible del fuego y duerman entre él y el viento
para protegerlo de éste. Su trabajo es mantener al bebé abrigado".
Al mediodía siguiente, como hago muchas veces, fui a orar con los
niños del orfanato que se querían reunir conmigo. Les hice a los
niños varias sugerencias de motivos para orar y les conté del bebé
prematuro. Les dije el problema que teníamos para mantenerlo
abrigado y les mencioné que se había roto la bolsa de agua caliente
y el bebé se podía morir fácilmente si tomaba frío. También les dije
que su hermanita de 2 años estaba llorando porque su mamá había
muerto. Durante el tiempo de oración, Ruth, una niña de 10 años oró
con la acostumbrada seguridad consciente de los niños africanos "por
favor Dios", oró "mándanos una bolsa de agua caliente. Mañana no
servirá porque el bebé ya estará muerto. Por eso, Dios MANDALA ESTA
TARDE". Mientras yo contenía el aliento por la audacia de su oración
la niña agregó: "y mientras te encargas de ello, ¿podrías mandar una
muñeca para la pequeña y así pueda ver que Tú le amas realmente?".
Frecuentemente las oraciones de los chicos me ponen en evidencia.
¿Podría decir honestamente "amén" a esa oración? No creía que Dios
pudiese hacerlo.
Sí, claro, sé que El puede hacer cualquier cosa. Pero hay límites
¿no?, y yo tenía algunos GRANDES "peros..."
La única forma en la que Dios podía contestar esta oración en
particular, era enviándome un paquete de mi tierra natal. Había ya
estado en Africa casi 4 años y nunca jamás recibí un paquete de mi
casa. De todas maneras, si alguien llegara a mandar alguno, ¿quién
iba a poner una bolsa de agua caliente?
A media tarde cuando estaba enseñando en la escuela de enfermeras,
me avisaron que había llegado un auto a la puerta de mi casa. Cuando
llegué el auto ya se había ido, pero en la puerta había un enorme
paquete de once kilos. Se me llenaron los ojos de lágrimas. Por
supuesto, no iba a abrir el paquete yo sola, así que invité a los
chicos del orfanato a que juntos lo abriéramos. La emoción iba en
aumento. Treinta o cuarenta pares de ojos estaban enfocados en la
gran caja. Había vendas para los pacientes del leprosario y los
chicos parecían estar un poco aburridos. Luego saqué una caja con
pasas de uvas variadas, lo que servía para una buena tanda de
panecillos el fin de semana. Volví a meter la mano y sentí... ¿sería
posible?, la agarré y la saqué... ¡Sí, era UNA BOLSA DE AGUA
CALIENTE NUEVA!
Lloré... Yo no le había pedido a Dios que mandase una bolsa de agua
caliente, ni si quiera creía que El podía hacerlo. Ruth estaba
sentada en la primera fila, y se abalanzó gritando: "¡Si Dios mandó
la bolsa, también tuvo que mandar la muñeca!". Escarbó el fondo de
la caja y sacó una hermosa muñequita. A Ruth le brillaban los ojos.
Ella nunca había dudado. Me miró y dijo: "¿puedo ir contigo a
entregarle la muñeca a la niñita para que sepa que Dios la ama de
verdad?". Ese paquete había estado en camino por 5 meses. Lo había
preparado mi antigua escuela dominical, cuya maestra había escuchado
y obedecido la voz de Dios que la impulsó a mandarme la bolsa de
agua caliente, a pesar de estar en el ecuador africano. Y una de las
niñas había puesto una muñequita para alguna niñita africana cinco
meses antes en respuesta a la oración de fe de una niña de 10 años
que la había pedido esa misma tarde.
Esto nos habla de la fuerza que tiene la oración que se hace con fe
y confianza. Y tú ¿tienes esa confianza?... ¿tienes esa actitud de
fe al orar?
martes, agosto 31, 2010
Donando sangre
Hace muchos años, cuando trabajaba como voluntario en un Hospital de
Stanford, conocí a una niñita llamada Liz, ella sufría de una
extraña enfermedad. Su única oportunidad de recuperarse era una
transfusión de sangre de su hermano de 5 años, quien había
sobrevivido milagrosamente a la misma enfermedad y había
desarrollado anticuerpos necesarios para combatir al enfermedad.
El doctor explicó la situación al hermano de la niña, y le preguntó
si estaría dispuesto a dar su sangre para su hermana. Yo lo vi
dudar por sólo un momento antes de tomar un gran suspiro y
decir: "Sí, yo lo haré, si eso salva a Liz."
Mientras la transfusión se iniciaba, él estaba acostado en una cama
al lado de la de su hermana y sonriente mientras nosotros lo
asitíamos a él y a su hermana, viendo retornar el color a las
mejillas de la niña.
Entonces la cara del niño se puso pálida y su sonrisa desapareció.
El miró al doctor y le preguntó con voz temblorosa: "¿A qué hora
empezaré a morirme?".
Siendo sólo un niño, no había comprendido al doctor; él pensaba que
le daría TODA su sangre a su hermana, y aun así estuvo dispuesto a
dársela".
¿No te parece la demostración del verdadero amor... de la entrega
total por esa persona a quien amas?. Da todo por quien amas; y
cuida con mucho amor de toda tu familia.
lunes, agosto 30, 2010
El jardín del rey
Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y
flores se estaban muriendo. El Roble le dijo que se moría porque no
podía ser tan alto como el Pino. Volviéndose al Pino, lo halló
caído porque no podía dar uvas como la Vid. Y la Vid se moría
porque no podía florecer como la Rosa. La Rosa lloraba por no ser
fuerte y sólida como el Roble.
Entonces encontró una planta, una Fresia, floreciendo y más fresca
que nunca. El rey preguntó:
- ¿Cómo es que creces tan saludable en medio de este jardín mustio y
umbrío?
La flor contestó:
- No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me
plantaste, querías fresias. Si hubieras querido un Roble, lo
habrías plantado. En aquel momento me dije: "Intentaré ser Fresia
de la mejor manera que pueda".
Somos esto que somos. Vivimos marchitándonos en nuestras propias
insatisfacciones, en nuestras absurdas comparaciones con los
demás. "Si yo fuera" "si yo tuviera" "si mi hombre fuera". Siempre
conjugando el futuro incierto en vez del presente concreto,
empecinados en no querer ver, que la felicidad es un estado
subjetivo y voluntario.
Podemos elegir hoy, estar felices con lo que somos, con lo que
tenemos.
Sólo podremos florecer el día que aceptemos que somos lo que somos,
que somos únicos y que nadie puede hacer lo que nosotros vinimos a
hacer a este mundo.
flores se estaban muriendo. El Roble le dijo que se moría porque no
podía ser tan alto como el Pino. Volviéndose al Pino, lo halló
caído porque no podía dar uvas como la Vid. Y la Vid se moría
porque no podía florecer como la Rosa. La Rosa lloraba por no ser
fuerte y sólida como el Roble.
Entonces encontró una planta, una Fresia, floreciendo y más fresca
que nunca. El rey preguntó:
- ¿Cómo es que creces tan saludable en medio de este jardín mustio y
umbrío?
La flor contestó:
- No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me
plantaste, querías fresias. Si hubieras querido un Roble, lo
habrías plantado. En aquel momento me dije: "Intentaré ser Fresia
de la mejor manera que pueda".
Somos esto que somos. Vivimos marchitándonos en nuestras propias
insatisfacciones, en nuestras absurdas comparaciones con los
demás. "Si yo fuera" "si yo tuviera" "si mi hombre fuera". Siempre
conjugando el futuro incierto en vez del presente concreto,
empecinados en no querer ver, que la felicidad es un estado
subjetivo y voluntario.
Podemos elegir hoy, estar felices con lo que somos, con lo que
tenemos.
Sólo podremos florecer el día que aceptemos que somos lo que somos,
que somos únicos y que nadie puede hacer lo que nosotros vinimos a
hacer a este mundo.
viernes, agosto 27, 2010
La otra mejilla
Existía un monasterio que estaba ubicado en lo alto de la montaña.
Sus monjes eran pobres, pero conservaban en una vitrina tres
manuscritos antiguos, muy piadosos. Vivían de su esforzado trabajo
rural y fundamentalmente de las limosnas que les dejaban los fieles
curiosos que se acercaban a conocer los tres rollos, únicos en el
mundo. Eran viejos papiros, con fama universal de importantes y
profundos pensamientos.
En cierta oportunidad un ladrón robó dos rollos y se fugó por la
ladera. Los monjes avisaron con rapidez al abad. El superior, como
un rayo, buscó la parte que había quedado y con todas sus fuerzas
corrió tras el agresor y lo alcanzó: "¿Qué has hecho? Me has dejado
con un solo rollo. No me sirve. Nadie va a venir a leer un mensaje
que está incompleto. Tampoco tiene valor lo que me robaste. O me das
lo que es del templo o te llevas también este texto. Así tienes la
obra completa".
-"Padre, estoy desesperado, necesito urgente hacer dinero con estos
escritos santos", dijo el ladrón. El abad le contestó -"Bueno, toma
el tercer rollo. Si no se va a perder en el mundo algo muy valioso.
Véndelo bien. Estamos en paz." y lo dejó ir con el tesoro.
Los monjes no llegaron a comprender la actitud del abad. Estimaron
que se había comportado débil con el rapaz, y que era el monasterio
el que había perdido. Pero guardaron silencio, y todos dieron por
terminado el episodio.
Cuenta la historia que a la semana , el ladrón regresó. Pidió hablar
con el Padre Superior: "Aquí están los tres rollos, no son míos. Los
devuelvo. Le pido en cambio que me permita ingresar como monje.
Cuando usted me alcanzó, todo me esperaba menos que tuviera la
generosidad como para darme el tercer rollo, la confianza en mí como
para creer el valor de mi necesidad y que todavía me dijera que
estábamos en paz, perdonándome con mucha sinceridad. Eso me ha hecho
cambiar. Mi vida se ha transformado".
Nunca ese hombre, había sentido la grandeza del perdón, la presencia
de la generosidad excelente. El abad recuperó los tres manuscritos
para beneficio del monasterio, ahora mucho más concurrido por la
leyenda del robo y del resarcimiento. Y además consiguió un monje
trabajador y de una honestidad a toda prueba.
El agresor espera agresión, no una respuesta creativa, inesperada,
insólita. No sospecha, la conmoción, del poder incalculable de poner
la otra mejilla.
Sus monjes eran pobres, pero conservaban en una vitrina tres
manuscritos antiguos, muy piadosos. Vivían de su esforzado trabajo
rural y fundamentalmente de las limosnas que les dejaban los fieles
curiosos que se acercaban a conocer los tres rollos, únicos en el
mundo. Eran viejos papiros, con fama universal de importantes y
profundos pensamientos.
En cierta oportunidad un ladrón robó dos rollos y se fugó por la
ladera. Los monjes avisaron con rapidez al abad. El superior, como
un rayo, buscó la parte que había quedado y con todas sus fuerzas
corrió tras el agresor y lo alcanzó: "¿Qué has hecho? Me has dejado
con un solo rollo. No me sirve. Nadie va a venir a leer un mensaje
que está incompleto. Tampoco tiene valor lo que me robaste. O me das
lo que es del templo o te llevas también este texto. Así tienes la
obra completa".
-"Padre, estoy desesperado, necesito urgente hacer dinero con estos
escritos santos", dijo el ladrón. El abad le contestó -"Bueno, toma
el tercer rollo. Si no se va a perder en el mundo algo muy valioso.
Véndelo bien. Estamos en paz." y lo dejó ir con el tesoro.
Los monjes no llegaron a comprender la actitud del abad. Estimaron
que se había comportado débil con el rapaz, y que era el monasterio
el que había perdido. Pero guardaron silencio, y todos dieron por
terminado el episodio.
Cuenta la historia que a la semana , el ladrón regresó. Pidió hablar
con el Padre Superior: "Aquí están los tres rollos, no son míos. Los
devuelvo. Le pido en cambio que me permita ingresar como monje.
Cuando usted me alcanzó, todo me esperaba menos que tuviera la
generosidad como para darme el tercer rollo, la confianza en mí como
para creer el valor de mi necesidad y que todavía me dijera que
estábamos en paz, perdonándome con mucha sinceridad. Eso me ha hecho
cambiar. Mi vida se ha transformado".
Nunca ese hombre, había sentido la grandeza del perdón, la presencia
de la generosidad excelente. El abad recuperó los tres manuscritos
para beneficio del monasterio, ahora mucho más concurrido por la
leyenda del robo y del resarcimiento. Y además consiguió un monje
trabajador y de una honestidad a toda prueba.
El agresor espera agresión, no una respuesta creativa, inesperada,
insólita. No sospecha, la conmoción, del poder incalculable de poner
la otra mejilla.
jueves, agosto 26, 2010
No estás deprimido, ! ESTAS DISTRAIDO ¡
No estás deprimido, estás distraído. Distraído de la vida que te
puebla, distraído de la vida que te rodea, delfines, bosques, mares,
montañas, ríos.
No caigas en lo que cayó tu hermano, que sufre por un ser humano,
cuando en el mundo hay 5,600 millones. Además, no es tan malo vivir
solo. Yo la paso bien, decidiendo a cada instante lo que quiero
hacer y gracias a la soledad me conozco......algo fundamental para
vivir.
No caigas en lo que cayó tu padre, que se siente viejo porque tiene
70 años, olvidando que Moisés dirigía el éxodo a los 80 y Rubinstein
interpretaba como nadie a Chopin a los 90, sólo por citar dos casos
conocidos.
No estás deprimido, estás distraído. Por eso crees que perdiste
algo, lo que es imposible, porque todo te fue dado. No hiciste ni un
solo pelo de tu cabeza, por lo tanto no puedes ser dueño de nada.
Además, la vida no te quita cosas: te libera de cosas... te aliviana
para que vueles más alto, para que alcances la plenitud.
De la cuna a la tumba es una escuela; por eso, lo que llamas
problemas, son lecciones. No perdiste a nadie: el que murió,
simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además,
lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón. ¿Quién podría decir
que Jesús está muerto? No hay muerte... hay mudanza. Y del otro lado
te espera gente maravillosa: Gandhi, Miguel Ángel, Whitman, San
Agustín, la Madre Teresa, tu abuela y mi madre, que creía que la
pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con
demasiadas cosas y nos aleja, porque nos hace desconfiados.
Haz sólo lo que amas y serás feliz. El que hace lo que ama, está
benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar,
porque lo que debe ser será y llegará naturalmente. No hagas nada
por obligación ni por compromiso, sino por amor. Entonces habrá
plenitud, y en esa plenitud todo es posible y sin esfuerzo, porque
te mueve la fuerza natural de la vida, la que me levantó cuando se
cayó él avión con mi mujer y mi hija; la que me mantuvo vivo cuando
los médicos me diagnosticaban 3 ó 4 meses de vida. Dios te puso un
ser humano a cargo y eres tú mismo. A ti debes hacerte libre y
feliz. Después podrás compartir la vida verdadera con los demás.
Recuerda a Jesús: "Amarás al prójimo como a ti mismo". Reconcíliate
contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás
viendo es obra de Dios y decide ahora mismo ser feliz, porque la
felicidad es una adquisición. Además, la felicidad no es un derecho,
sino un deber; porque si no eres feliz, estás amargando a todo el
barrio. Un solo hombre que no tuvo ni talento ni valor para vivir,
mandó matar a seis millones de hermanos judíos.
Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan
corto que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar la
nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la
Perusa, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno,
los mares y los ríos, el fútbol de los brasileños, Las Mil y Una
Noches, la Divina Comedia, el Quijote, el Pedro Páramo, los boleros
de Manzanero y las poesías de Whitman; la música de Mahler, Mozart,
Chopin, Beethoven; las pinturas de Caravaggio, Rembrandt, Velázquez,
Picasso y Tamayo, entre tantas maravillas.
Y si tienes cáncer o SIDA, pueden pasar dos cosas y las dos son
buenas: si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto (tengo
hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo
dudas)... y si le ganas, serás más humilde, más agradecido... por lo
tanto fácilmente feliz, libre del tremendo peso de la culpa, la
responsabilidad y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante
profundamente, como debe ser.
No estás deprimido, estás desocupado. Al niño que te necesita, ese
niño será socio de tu hijo. Ayuda a los viejos y los jóvenes: te
ayudarán cuando lo seas. Además, el servicio es una felicidad
segura, como gozar a la naturaleza y cuidarla para el que vendrá. Da
sin medida y te darán sin medida. Ama hasta convertirte en lo amado;
más aún, hasta convertirte en el mismísimo Amor. Que no te confundan
unos pocos homicidas y suicidas. El bien es mayoría, pero no se nota
porque es silencioso. Una bomba hace más ruido que una caricia, pero
por cada bomba que destruye, hay millones de caricias que alimentan
a la vida.
Vale la pena, ¿verdad?. Si Dios tuviera un refrigerador, tendría tu
foto pegada en él. Si El tuviera una cartera, tu foto estaría dentro
de ella. El te manda flores cada primavera. El te manda un amanecer
cada mañana. Cada vez que tu quieres hablar, El te escucha. El puede
vivir en cualquier parte del universo, pero El escogió Tu corazón.
Enfréntalo, amigo: El está loco por ti! Manda esto a cada 'bella
persona' que tu quieras que sea bendecida, Dios no te prometió días
sin dolor, risa sin tristeza, sol sin lluvia, pero El si prometió
fuerzas para cada día, consuelo para las lágrimas, y luz para el
camino.
Cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que
tienes mil y un razones por las cuales sonreír
(Facundo Cabral)
miércoles, agosto 25, 2010
Debemos poner nuestro esfuerzo
A lo largo de la Biblia vemos expresada una verdad importante:
El Espíritu Santo libera su poder en el momento en que das un paso de fe.
Cuando Josué se enfrentó con una barrera infranqueable, las aguas
desbordadas del río Jordán sólo retrocedieron después de que,
en obediencia y fe, los líderes entraran en la impetuosa corriente
(Josué 3:13-17).
La obediencia libera el poder de Dios.
en obediencia y fe, los líderes entraran en la impetuosa corriente
(Josué 3:13-17).
La obediencia libera el poder de Dios.
Dios espera que actúes primero.
No esperes hasta que te sientas poderoso o seguro. Sigue
adelante pese a tu debilidad, haciendo lo correcto a pesar de tus
temores y sentimientos. Así es como cooperas con el Espíritu Santo,
y es como se desarrolla tu carácter. La Biblia compara el
crecimiento espiritual con una semilla, un edificio o un niño en
crecimiento. Cada metáfora requiere una participación activa: las
semillas deben ser plantadas y cultivadas, los edificios deben ser
construidos -no surgen de la nada- y los niños deben comer y hacer
ejercicio para crecer.
Aunque el esfuerzo no tiene nada que ver con nuestra salvación,
tiene mucho que ver con nuestro crecimiento espiritual. Muchas
adelante pese a tu debilidad, haciendo lo correcto a pesar de tus
temores y sentimientos. Así es como cooperas con el Espíritu Santo,
y es como se desarrolla tu carácter. La Biblia compara el
crecimiento espiritual con una semilla, un edificio o un niño en
crecimiento. Cada metáfora requiere una participación activa: las
semillas deben ser plantadas y cultivadas, los edificios deben ser
construidos -no surgen de la nada- y los niños deben comer y hacer
ejercicio para crecer.
Aunque el esfuerzo no tiene nada que ver con nuestra salvación,
tiene mucho que ver con nuestro crecimiento espiritual. Muchas
veces en el Nuevo Testamento se nos dice que "hagamos
todo esfuerzo" en nuestro crecimiento para llegar a ser como Jesús.
todo esfuerzo" en nuestro crecimiento para llegar a ser como Jesús.
Uno no se sienta simplemente a esperar que suceda.
Pablo nos explica claramente nuestras tres responsabilidades
para llegar a ser como Cristo:
Primero, debemos escoger abandonar nuestras maneras antiguas
de actuar:
"Desháganse de todo lo que tenga que ver con su viejo estilo de vida.
Está totalmente podrido. ¡Líbrense de él!" Efesios 4:22.
Segundo, debemos cambiar nuestra manera de pensar:
Segundo, debemos cambiar nuestra manera de pensar:
"Permitan que el Espíritu cambie su manera de pensar" Efesios 4:23.
Nos dice que somos "transformados" mediante la renovación
de nuestra mente (Romanos 12:2). La palabra griega para transformados,
"metamorphosis", es la que se emplea para describir el cambio
asombroso que permite que una oruga se transforme en una mariposa.
Es un hermoso cuadro de lo que nos pasa espiritualmente cuando
permitimos que Dios dirija nuestros pensamientos: Él nos transforma
de adentro hacia afuera, nos hace más hermosos y nos libera para
alcanzar nuevas alturas.
Tercero, debemos "vestirnos" con el carácter de Cristo,
desarrollando nuevos y renovados hábitos. Tu carácter es
esencialmente la suma de tus hábitos; es la manera en que te
conduces habitualmente.
"metamorphosis", es la que se emplea para describir el cambio
asombroso que permite que una oruga se transforme en una mariposa.
Es un hermoso cuadro de lo que nos pasa espiritualmente cuando
permitimos que Dios dirija nuestros pensamientos: Él nos transforma
de adentro hacia afuera, nos hace más hermosos y nos libera para
alcanzar nuevas alturas.
Tercero, debemos "vestirnos" con el carácter de Cristo,
desarrollando nuevos y renovados hábitos. Tu carácter es
esencialmente la suma de tus hábitos; es la manera en que te
conduces habitualmente.
La Biblia nos manda ponernos el nuevo yo
"la nueva naturaleza creada a imagen de Dios, en verdadera
justicia y santidad" Efesios 4:24.
justicia y santidad" Efesios 4:24.
martes, agosto 24, 2010
EL gusto de vivir
Felices los que saben reírse de sí mismos;
Porque nunca terminarán de divertirse.
Felices los que saben distinguir una montaña de una piedra;
Porque evitarán muchos inconvenientes.
Felices los que saben descansar y dormir sin buscar excusas;
Porque llegarán a ser sabios.
Felices los que saben escuchar y callar;
Porque aprenderán cosas nuevas.
Felices los que son suficientemente inteligentes como para no
tomarse en serio:
Porque serán apreciados por quienes los rodean.
Felices los que están atentos a las necesidades de los demás sin
sentirse indispensables;
Porque serán portadores de alegría.
Felices los que saben mirar con seriedad las pequeñas cosas y con
tranquilidad las cosas grandes;
Porque irán lejos en la vida.
Felices los que saben apreciar una sonrisa y olvidar un desprecio;
Porque su camino estará pleno de sol.
Felices los que piensan antes de actuar y rezan antes de pensar;
Porque no se turbarán en lo imprevisible.
Felices los que saben callar y ojalá sonreír cuando se les quita la
palabra, se los contradice o cuando les pisan los pies;
Porque el amor comienza a penetrar en su corazón.
Felices los que son capaces de interpretar con benevolencia las
actitudes de los demás;
Porque conocen el valor de la caridad.
Felices los que saben reconocer al Señor en todo lo que encuentran;
Porque habrán hallado la paz y la verdadera sabiduría.
Si tienes fe en Dios, asume el compromiso de ser cada día más
amoroso, más bueno, más humilde, más justo, y podrás cumplir todos
los compromisos adquiridos.
Porque nunca terminarán de divertirse.
Felices los que saben distinguir una montaña de una piedra;
Porque evitarán muchos inconvenientes.
Felices los que saben descansar y dormir sin buscar excusas;
Porque llegarán a ser sabios.
Felices los que saben escuchar y callar;
Porque aprenderán cosas nuevas.
Felices los que son suficientemente inteligentes como para no
tomarse en serio:
Porque serán apreciados por quienes los rodean.
Felices los que están atentos a las necesidades de los demás sin
sentirse indispensables;
Porque serán portadores de alegría.
Felices los que saben mirar con seriedad las pequeñas cosas y con
tranquilidad las cosas grandes;
Porque irán lejos en la vida.
Felices los que saben apreciar una sonrisa y olvidar un desprecio;
Porque su camino estará pleno de sol.
Felices los que piensan antes de actuar y rezan antes de pensar;
Porque no se turbarán en lo imprevisible.
Felices los que saben callar y ojalá sonreír cuando se les quita la
palabra, se los contradice o cuando les pisan los pies;
Porque el amor comienza a penetrar en su corazón.
Felices los que son capaces de interpretar con benevolencia las
actitudes de los demás;
Porque conocen el valor de la caridad.
Felices los que saben reconocer al Señor en todo lo que encuentran;
Porque habrán hallado la paz y la verdadera sabiduría.
Si tienes fe en Dios, asume el compromiso de ser cada día más
amoroso, más bueno, más humilde, más justo, y podrás cumplir todos
los compromisos adquiridos.
Él te apoyará y nunca estarás solo(a).
lunes, agosto 23, 2010
Volver a empezar
¡Levántate!
No te dejes vencer ante las adversidades de la vida, no te dejes
arrastrar por la corriente que parece inefable, ineludible, fatal.
Aférrate a tus raíces, arremángate y ponte a remar. Sabrás que el
mundo no se ha hecho por sí mismo si la conciencia no lo hubiera
moldeado. El mundo es contenido por el pensamiento, así, de tal
manera construirás tu mundo, tus sueños, tus ilusiones.
No te dejes arrastrar por la corriente que parece terrible porque
mientras más pienses en ella, más fuerza le darás. Tu pensamiento ha
obrado siempre a lo largo de tu vida. ¿Es que no lo sabes?. ¿Quién
te ha hecho creer que no eres lo que eres?. ¿Alguien te ha moldeado
a su gusto?. Es hora de sacarte cosas viejas, cosas que no funcionan
ya. Es hora del cambio y la renovación, es la hora de tu vida, es el
momento de tus sueños, es el tiempo de tu tiempo, porque no tienes
más que una vida. ¡Vívela como tú quisieras!. Vive tu vida porque
es el cuaderno en el que quedan muchas hojas en blanco por escribir,
colores a inventar en la paleta de tu alma.
¡Recréate!
Vístete nuevamente de felicidad y camina con la frente en alto. Tú
no eres menos que nadie. Nadie puede darte lo que tú no te das.
Búscate en el rostro de un niño, mírate jugando como cuando apenas
mirabas al mundo renacer en cada ilusión de tu infancia. Vuelve a
creer en los reyes magos, en los ángeles, en los duendes del jardín.
Vuelve a tu divina raíz y nútrela otra vez con la ilusión. No
permitas que alguien quiera vivir la vida por ti, porque sabes que
no podrá hacerlo, nunca nadie podrá vivir la vida por ti. Nunca dos
personas podrán ocupar el mismo espacio al mismo tiempo. Tú eres un
precioso instante en la historia del universo, y un espacio que éste
te ha dedicado para que brilles como una estrella y colmes de luz a
las vidas que a ti se acerquen.
Levántate y no te dejes vencer, ni por la lucha diaria, ni por un
amor fallido, no te entregues al sopor de una cama a mirar el techo
o cerrar los ojos voluntariamente en la oscuridad de una habitación.
Levántate y anda. Anda lejos, anda cerca, sonríe con la gente que
pasa, acaricia a un niño, date el gusto de saborear aquello que
tanto te gustaba en otros tiempos. Cómprate algo lindo y disfrútalo.
¡Ámate!
No permitas que nada ni nadie destruya ese don precioso que brilla
dentro de ti. No permitas que se termine el brillo del amor en tu
alma, porque quienes te han amado tanto, aún, con el paso del tiempo
te siguen amando y deseándote el bien. Hazles el homenaje de no
permitir que nadie quiera doblegarte y someterte a su voluntad.
Ámate como ellos te han amado y respétate tú también.
Reconoce en cada buen recuerdo el germen de tu vida y corrige los
errores del hoy, podando las hojas muertas del árbol que sostiene tu
historia. Rodéate de luz y sé luz, descansa pero no te dejes caer.
No te dejes vencer por las corrientes que parecen tan terribles, tan
inefables, no les des mayor atención de la que debes darle, porque
si todo el tiempo piensas en las contrariedades de la vida,
terminarás confundiéndote con lo mismo que no deseas.
¡Libérate!
Saca tus nudos corporales y muévete. Baila, camina, corre, mueve tu
cuerpo hasta darle mayor fluidez. A veces las zonas más duras del
cuerpo son la materialización de muchas horas de pensamiento
negativo o trabajo sin placer, rutinas que habrás debido cumplir,
pero que se pueden demoler, ablandar y restaurar.
Libérate de tus miedos ocultos. Piensa en ellos y destrábalos
hablándoles como si fueran personas con las que tienes problemas y
que son difíciles de abordar. Sácalos de tu interior con paciencia,
razón y voluntad. Háblales y diles que se retiren, que desde ahora
en adelante vas a manejar tus sueños, tus ilusiones, tus planes
directamente, sin intermediarios fantasmas. Libérate y confía, en
Dios y en ti. Libérate y empieza a ser un poquito más feliz.
¡Perdónate!
Tal vez algún error pasado no te deje en paz por momentos, tal vez
alguna falta cometida haya sido motivo suficiente para que te
impongas un castigo por el solo proceso conciente de saber que has
cometido un error. Pero siempre hay una oportunidad de cambiar,
corregir y mejorar. Solo piensa en cómo enmendarlo, en cómo
modificar una situación pasada. Pídele a Dios el sano consejo para
corregir una situación. Dile que ya no quieres seguir con un
sentimiento que se arrastra dentro de ti silenciosamente y te hace
cada día más presa de sus tormentos. Decídete a perdonar y a
perdonarte, de esa forma encontrarás el recto camino a la liberación
del alma y la felicidad entrará por tu puerta como un pájaro en un
día soleado.
¡Renuévate!
No guardes cosas viejas si no las vas a usar nunca. Haz un regalo a
alguien que le gusten esas cosas, o véndelas y cómprate algo mejor y
si no sirven, tíralas, porque de nada sirve quedarse atrapado en
objetos del ayer. Tu mayor tesoro es el buen recuerdo, eso nadie te
lo podrá quitar, ni se podrá oxidar. Esa es la joya de tu alma, la
luz que te hace cada día mejorar desde la experiencia y la plenitud
de saber que bien has vivido la vida.
Y no te olvides de sonreírle a la imagen del espejo, porque de tal
manera aprenderás a desplegar el buen humor, las buenas formas y la
simpatía. Después de todo, el sujeto que llevas dentro de vez en
cuando necesita de tu sonrisa y saber que desde tu conciencia
irradias una buena onda hacia afuera tanto como la que envías a tu
alma. Y así cuando pase el tiempo, verás que todo es un continuo
movimiento y un eterno retorno siempre desde una dimensión superior.
¡Siempre mejorando y liberándote!
¡Ámate y déjate amar!
Aunque parezca difícil emprender el camino y avanzar, cuando hayas
dado varios pasos, estarás nuevamente andando el sendero de la
felicidad. Recuérdalo siempre: nunca es tarde para... volver a
empezar.
No te dejes vencer ante las adversidades de la vida, no te dejes
arrastrar por la corriente que parece inefable, ineludible, fatal.
Aférrate a tus raíces, arremángate y ponte a remar. Sabrás que el
mundo no se ha hecho por sí mismo si la conciencia no lo hubiera
moldeado. El mundo es contenido por el pensamiento, así, de tal
manera construirás tu mundo, tus sueños, tus ilusiones.
No te dejes arrastrar por la corriente que parece terrible porque
mientras más pienses en ella, más fuerza le darás. Tu pensamiento ha
obrado siempre a lo largo de tu vida. ¿Es que no lo sabes?. ¿Quién
te ha hecho creer que no eres lo que eres?. ¿Alguien te ha moldeado
a su gusto?. Es hora de sacarte cosas viejas, cosas que no funcionan
ya. Es hora del cambio y la renovación, es la hora de tu vida, es el
momento de tus sueños, es el tiempo de tu tiempo, porque no tienes
más que una vida. ¡Vívela como tú quisieras!. Vive tu vida porque
es el cuaderno en el que quedan muchas hojas en blanco por escribir,
colores a inventar en la paleta de tu alma.
¡Recréate!
Vístete nuevamente de felicidad y camina con la frente en alto. Tú
no eres menos que nadie. Nadie puede darte lo que tú no te das.
Búscate en el rostro de un niño, mírate jugando como cuando apenas
mirabas al mundo renacer en cada ilusión de tu infancia. Vuelve a
creer en los reyes magos, en los ángeles, en los duendes del jardín.
Vuelve a tu divina raíz y nútrela otra vez con la ilusión. No
permitas que alguien quiera vivir la vida por ti, porque sabes que
no podrá hacerlo, nunca nadie podrá vivir la vida por ti. Nunca dos
personas podrán ocupar el mismo espacio al mismo tiempo. Tú eres un
precioso instante en la historia del universo, y un espacio que éste
te ha dedicado para que brilles como una estrella y colmes de luz a
las vidas que a ti se acerquen.
Levántate y no te dejes vencer, ni por la lucha diaria, ni por un
amor fallido, no te entregues al sopor de una cama a mirar el techo
o cerrar los ojos voluntariamente en la oscuridad de una habitación.
Levántate y anda. Anda lejos, anda cerca, sonríe con la gente que
pasa, acaricia a un niño, date el gusto de saborear aquello que
tanto te gustaba en otros tiempos. Cómprate algo lindo y disfrútalo.
¡Ámate!
No permitas que nada ni nadie destruya ese don precioso que brilla
dentro de ti. No permitas que se termine el brillo del amor en tu
alma, porque quienes te han amado tanto, aún, con el paso del tiempo
te siguen amando y deseándote el bien. Hazles el homenaje de no
permitir que nadie quiera doblegarte y someterte a su voluntad.
Ámate como ellos te han amado y respétate tú también.
Reconoce en cada buen recuerdo el germen de tu vida y corrige los
errores del hoy, podando las hojas muertas del árbol que sostiene tu
historia. Rodéate de luz y sé luz, descansa pero no te dejes caer.
No te dejes vencer por las corrientes que parecen tan terribles, tan
inefables, no les des mayor atención de la que debes darle, porque
si todo el tiempo piensas en las contrariedades de la vida,
terminarás confundiéndote con lo mismo que no deseas.
¡Libérate!
Saca tus nudos corporales y muévete. Baila, camina, corre, mueve tu
cuerpo hasta darle mayor fluidez. A veces las zonas más duras del
cuerpo son la materialización de muchas horas de pensamiento
negativo o trabajo sin placer, rutinas que habrás debido cumplir,
pero que se pueden demoler, ablandar y restaurar.
Libérate de tus miedos ocultos. Piensa en ellos y destrábalos
hablándoles como si fueran personas con las que tienes problemas y
que son difíciles de abordar. Sácalos de tu interior con paciencia,
razón y voluntad. Háblales y diles que se retiren, que desde ahora
en adelante vas a manejar tus sueños, tus ilusiones, tus planes
directamente, sin intermediarios fantasmas. Libérate y confía, en
Dios y en ti. Libérate y empieza a ser un poquito más feliz.
¡Perdónate!
Tal vez algún error pasado no te deje en paz por momentos, tal vez
alguna falta cometida haya sido motivo suficiente para que te
impongas un castigo por el solo proceso conciente de saber que has
cometido un error. Pero siempre hay una oportunidad de cambiar,
corregir y mejorar. Solo piensa en cómo enmendarlo, en cómo
modificar una situación pasada. Pídele a Dios el sano consejo para
corregir una situación. Dile que ya no quieres seguir con un
sentimiento que se arrastra dentro de ti silenciosamente y te hace
cada día más presa de sus tormentos. Decídete a perdonar y a
perdonarte, de esa forma encontrarás el recto camino a la liberación
del alma y la felicidad entrará por tu puerta como un pájaro en un
día soleado.
¡Renuévate!
No guardes cosas viejas si no las vas a usar nunca. Haz un regalo a
alguien que le gusten esas cosas, o véndelas y cómprate algo mejor y
si no sirven, tíralas, porque de nada sirve quedarse atrapado en
objetos del ayer. Tu mayor tesoro es el buen recuerdo, eso nadie te
lo podrá quitar, ni se podrá oxidar. Esa es la joya de tu alma, la
luz que te hace cada día mejorar desde la experiencia y la plenitud
de saber que bien has vivido la vida.
Y no te olvides de sonreírle a la imagen del espejo, porque de tal
manera aprenderás a desplegar el buen humor, las buenas formas y la
simpatía. Después de todo, el sujeto que llevas dentro de vez en
cuando necesita de tu sonrisa y saber que desde tu conciencia
irradias una buena onda hacia afuera tanto como la que envías a tu
alma. Y así cuando pase el tiempo, verás que todo es un continuo
movimiento y un eterno retorno siempre desde una dimensión superior.
¡Siempre mejorando y liberándote!
¡Ámate y déjate amar!
Aunque parezca difícil emprender el camino y avanzar, cuando hayas
dado varios pasos, estarás nuevamente andando el sendero de la
felicidad. Recuérdalo siempre: nunca es tarde para... volver a
empezar.
viernes, agosto 20, 2010
SER UN "GRAN HOMBRE"
Un día, mi hermana lloraba en su habitación. Con mucha nostalgia,
observé que mi padre se le acercó y le preguntó el motivo de su
tristeza. Los escuché hablando por horas, pero hubo una frase tan
especial que dijo mi padre esa tarde, que hasta el día de hoy, la
recuerdo cada mañana y me llena de fuerza.
Mi padre acariciándole el rostro, le dijo: "Hija mía, enamórate de
un Gran Hombre y no volverás a llorar..."
¡Me pregunté tantas veces, cuál era la formula exacta para llegar a
ser ese Gran Hombre y no dejarme vencer por las pequeñeces...!
Conforme pasaron los años, aprendí que si tan sólo todos los hombres
lucháramos por ser grandes de espíritu, grandes de alma y grandes de
corazón, el mundo sería completamente distinto. Aprendí que un Gran
Hombre no es aquel que compra todo lo que desea, pues somos muchos
los que hemos comprado hasta el cariño y el respeto de quienes nos
rodean.
Mi padre le decía: no busques a un hombre que sólo hable de sí
mismo, sin preocuparse por ti. Ni a aquel que se pase las horas
halagando sus propios logros. No te aferres a un hombre que te
critique y te diga lo mal que te ves, o lo mucho que deberías
cambiar. ¿Para qué quieres a un hombre que te abandonará por un
cabello más claro, por unos ojos de otro color, o por un cuerpo más
esbelto, si no supo admirar la verdadera belleza que hay en ti?
¿Cuántas veces me dejé llevar por la superficialidad de las cosas,
haciendo a un lado a quienes realmente me entregaban su sinceridad e
integridad? Me costó trabajo comprender que un Gran Hombre no es el
que llega más alto, ni el que tiene más dinero, ni quien vive
rodeado de mujeres, ni mucho menos el más guapo. Un verdadero y
Gran Hombre es aquel ser humano lleno de transparencia, que no
oculta sus verdaderos sentimientos, ni se refugia en vicios y
cortinas de humo, es el que abre su corazón sin rechazar la
realidad, es quien admira a una mujer por sus cimientos morales y
grandeza interior. Un Gran Hombre, es que el camina de frente, sin
bajar la mirada, es aquel que no miente y sabe llorar su dolor.
Hoy mi hermana está felizmente casada, y ese Gran Hombre con quien
se casó, no era ni el más popular, ni el más perseguido, ni el más
solicitado, ni mucho menos el más adinerado. Ese Gran Hombre es
quien simplemente nunca la hizo llorar, es quien la hace sonreír por
lo mucho que han logrado juntos, por todos sus recuerdos, por cada
alegría que comparten y por esos tres hijos que llenan sus vidas.
Ese Gran Hombre, ama tanto a mi hermana, que no se cansa de besar
sus manos y mucho menos sus labios. La quiere por quien ella es y
por lo que son cuando están juntos... ¡Aprendamos a ser uno de
esos grandes hombres, para que vivamos el paso de los años de la
mano de una Gran Mujer y nada ni nadie nos pueda vencer!
"Hijo mío, no te olvides de mis enseñanzas; más bien, guarda en tu
corazón mis mandamientos. Porque prolongarán tu vida muchos años y
te traerán prosperidad. Que nunca te abandonen el amor y la
verdad: llévalos siempre alrededor de tu cuello y escríbelos en el
libro de tu corazón. Contarás con el favor de Dios y tendrás buena
fama entre al gente. Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu
propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él allanará
tus sendas. No seas sabio en tu propia opinión; más bien, teme al
Señor y hude del mal. Esto infundirá salud a tu cuerpo y
fortalecerá tu ser. Honra al Señor con tus riquezas y con los
primeros frutos de tus cosechas. Así tus graneros se llenarán a
reventar y tus bodegas rebosarán de vino nuevo. Hijo mío, no
desprecies la disciplina del Señor, ni te ofendas por sus
reprensiones. Porque el Señor disciplina a los que ama, como
corrige un padre a su hijo querido. Dichoso el que halla sabiduría,
el que adquiere inteligencia. Porque ella es de más provecho que la
plata y rinde más ganancias que el oro" Proverbios 3:1-14.
observé que mi padre se le acercó y le preguntó el motivo de su
tristeza. Los escuché hablando por horas, pero hubo una frase tan
especial que dijo mi padre esa tarde, que hasta el día de hoy, la
recuerdo cada mañana y me llena de fuerza.
Mi padre acariciándole el rostro, le dijo: "Hija mía, enamórate de
un Gran Hombre y no volverás a llorar..."
¡Me pregunté tantas veces, cuál era la formula exacta para llegar a
ser ese Gran Hombre y no dejarme vencer por las pequeñeces...!
Conforme pasaron los años, aprendí que si tan sólo todos los hombres
lucháramos por ser grandes de espíritu, grandes de alma y grandes de
corazón, el mundo sería completamente distinto. Aprendí que un Gran
Hombre no es aquel que compra todo lo que desea, pues somos muchos
los que hemos comprado hasta el cariño y el respeto de quienes nos
rodean.
Mi padre le decía: no busques a un hombre que sólo hable de sí
mismo, sin preocuparse por ti. Ni a aquel que se pase las horas
halagando sus propios logros. No te aferres a un hombre que te
critique y te diga lo mal que te ves, o lo mucho que deberías
cambiar. ¿Para qué quieres a un hombre que te abandonará por un
cabello más claro, por unos ojos de otro color, o por un cuerpo más
esbelto, si no supo admirar la verdadera belleza que hay en ti?
¿Cuántas veces me dejé llevar por la superficialidad de las cosas,
haciendo a un lado a quienes realmente me entregaban su sinceridad e
integridad? Me costó trabajo comprender que un Gran Hombre no es el
que llega más alto, ni el que tiene más dinero, ni quien vive
rodeado de mujeres, ni mucho menos el más guapo. Un verdadero y
Gran Hombre es aquel ser humano lleno de transparencia, que no
oculta sus verdaderos sentimientos, ni se refugia en vicios y
cortinas de humo, es el que abre su corazón sin rechazar la
realidad, es quien admira a una mujer por sus cimientos morales y
grandeza interior. Un Gran Hombre, es que el camina de frente, sin
bajar la mirada, es aquel que no miente y sabe llorar su dolor.
Hoy mi hermana está felizmente casada, y ese Gran Hombre con quien
se casó, no era ni el más popular, ni el más perseguido, ni el más
solicitado, ni mucho menos el más adinerado. Ese Gran Hombre es
quien simplemente nunca la hizo llorar, es quien la hace sonreír por
lo mucho que han logrado juntos, por todos sus recuerdos, por cada
alegría que comparten y por esos tres hijos que llenan sus vidas.
Ese Gran Hombre, ama tanto a mi hermana, que no se cansa de besar
sus manos y mucho menos sus labios. La quiere por quien ella es y
por lo que son cuando están juntos... ¡Aprendamos a ser uno de
esos grandes hombres, para que vivamos el paso de los años de la
mano de una Gran Mujer y nada ni nadie nos pueda vencer!
"Hijo mío, no te olvides de mis enseñanzas; más bien, guarda en tu
corazón mis mandamientos. Porque prolongarán tu vida muchos años y
te traerán prosperidad. Que nunca te abandonen el amor y la
verdad: llévalos siempre alrededor de tu cuello y escríbelos en el
libro de tu corazón. Contarás con el favor de Dios y tendrás buena
fama entre al gente. Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu
propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él allanará
tus sendas. No seas sabio en tu propia opinión; más bien, teme al
Señor y hude del mal. Esto infundirá salud a tu cuerpo y
fortalecerá tu ser. Honra al Señor con tus riquezas y con los
primeros frutos de tus cosechas. Así tus graneros se llenarán a
reventar y tus bodegas rebosarán de vino nuevo. Hijo mío, no
desprecies la disciplina del Señor, ni te ofendas por sus
reprensiones. Porque el Señor disciplina a los que ama, como
corrige un padre a su hijo querido. Dichoso el que halla sabiduría,
el que adquiere inteligencia. Porque ella es de más provecho que la
plata y rinde más ganancias que el oro" Proverbios 3:1-14.
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