Jovenes por siempre, Carmelitas de Corazón, Creciendo juntos. Ecuador en la Mitad del Mundo
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martes, diciembre 04, 2012

Haz de mi Señor un instrumento de tu paz

"¡Estoy hecho un lío, Señor! (¿Me oyes? ¿Estás ahí? ¿Existes?)... No me entiendo. No me sé.

¡Con lo fácil que sería ser como todo el mundo, seguir el camino normal, tener más de un par de zapatos y, de vez en cuando, celebrar un cumpleaños...!

Pero desde el día que tuve el coraje de decirme a mí mismo que no creía en lo que estaba haciendo, todo se me tambalea; mi fortaleza está casi derruída, como esta iglesia. Ya no sé en lo que creo ni lo que quiero hacer.

¿Por qué no dejar que todo siga adelante, decir las mismas mentiras que nos repetimos unos a otros, poner mis alegrías en conseguir de vez en cuando el último CD del artista de moda...?

Ahora ya es imposible. Aunque quisiera ya no podría engañarme otra vez. Y aquí estoy yo hoy, que quiero vivir a tope y no a sorbos... y ni siquiera sé por donde empezar...

Estoy hecho un lío, Dios. Y tú, ¿me oyes? ¿existes?

Tú eres el dios de mi niñez. El dios de las primeras mentiras; el "dios te ve" que justificaba tanta ley hipócrita de los mayores; el dios que estaba contento si yo me fastidiaba y que lloraba cuando me masturbaba... (bueno, cuando menos eso me dijeron).

El dios que justifica las guerras, que sanciona las injusticias
sociales, que enseña la sumisión, el acatamiento; que amenaza con la condenación eterna si te atreves a pensar por ti mismo... El dios de una Iglesia que emplea sus mejores energías en ver cómo seguir manteniéndose en el poder; el dios en quien no puede creer nadie medianamente inteligente al llegar a cierta edad... ¡Yo, como aquel señor, no soy ateo: solamente pido cosas dignas de creerse!

Pero tú eres también el Dios que salva el sentido de todo lo que existe: desde el humilde tronquito con una sola hoja hasta los trillones de estrellas regadas como un chorro de leche por los firmamentos perdidos.

Tú eres el Dios existente sin que nadie pruebe tu existencia. Tú no eres un político interesado en aumentar el número de votos, ni te aterroriza, como a las iglesias, que disminuya el número de creyentes, porque para ti lo de creyentes o ateos es algo secundario: todos somos hijos predilectos tuyos, carne de tu carne viva de Creador, hermosas criaturas pensadas una a una desde mucho antes de que el Universo estallase de alegría una mañana, borracho de vida.

En ti creemos los hombres cuando nos sentimos vivos y a ti te estamos viendo cuando vemos el latido de la vida todo alrededor.

Tú hiciste al perro que me mira con ojos candorosos preguntándome si lo voy a sacar a la calle; tú inventaste la lluvia que mansamente cae sobre los tejados de tejas rojas; tuya fue la idea de hacer crecer flores allí donde nadie llegará nunca a verlas, sólo por el gusto de que la belleza fuera gratuita.

De ti, Dios, tenemos semejanza cuando la madre sale corriendo para evitar que su hijito cruce solo la carretera; de ti cuando el hombre, después de un día agotador de trabajo, encuentra a los amigos en el
bar; de ti cuando en la calle la prostituta te agradece que le des fuego, sin repugnancia y sin lástima paternalista...

¿Qué importa que unos te llamen Dios y a otros simplemente se les llenen los ojos de lágrimas? Aunque para muchos tú no existas, todo lo bueno se parece a ti.

Estoy hecho un lío, Dios. ¿qué tengo qué hacer para no desperdiciarme? ¿Por dónde diablos se va a la gran alegría? No es el momento de seguir preguntándome si existes tú, sino de decidir cómo voy a existir yo.

"PADRE" te llamaba Jesús de Nazareth, que pasó por la vida haciendo el bien. Hasta que le exprimieron la vida cuando apenas empezaba a ser hombre. Todo por decirles a los poderosos, a los que deciden lo que
está bien y lo que está mal, que lo suyo estaba mal. Unos pescadores, un empleado de banca y unas cuantas mujeres menuditas le quisieron hasta el grito y la persecución. Porque se quitaba del sueño para andar curando gente, animando a los derrotados y llenando las tardes de paz y de esperanzas buenas.

EL era feliz así. ¿por qué? ¿qué tenía de grande su vida corta, rodeado de la escoria y la podredumbre de un rincón del mundo donde ni siquiera llegaban los periódicos? ¿Quién le pinchó en las venas esa locura de vivir abriendo nuevos mercados al amor? ¿Es que a la cumbre de la vida se llega yendo hacia abajo?

Jesús responde que aprovecha la vida quien pone manos a la obra para que haya vida en abundancia; quien no deja pobre con miseria ni enfermo con dolor ni doliente sin cariño. Que se vive en plenitud cuando se dedica la vida a producir vida (como el humilde asno que saca todo el día cubos de agua con la noria) y luego dejarlo todo más vivo cuando ya tú terminas....

Creer en ti no significa saberse el credo, sino pasar haciendo el bien. Ser cristiano significa hacerlo todo nuevo.

Que así sea en mí. Que esta sea mi locura. Yo engancharé mi vida a la tuya, como la manguera a la fuente y plantaré en mis entrañas la semilla de tu inmortalidad.



Haz de mí, Señor, un creador de cosas vivas;
haz de mí, Señor, un instrumento de tu paz.
Que donde haya odio, ponga yo amor;
donde haya ofensa, ponga perdón;
donde haya discordia, ponga unión;
donde haya error, ponga verdad;
donde haya duda, ponga confianza;
donde haya desesperación, ponga esperanza;
donde haya tinieblas, ponga luz,
y donde haya tristeza, ponga yo alegría.



Haz, en fin, Señor, que no me empeñe tanto en ser consolado, como en consolar;
en ser comprendido, como en comprender;
en ser amado, como en amar.
Porque dando es como se recibe,
olvidando es como se encuentra,
perdonando se es perdonado

y muriendo se resucita a la vida que no conoce fin.


Así rezó Francisco, el buenagente. Y cuando ya era casi de noche, cuando el silencio reposaba ya sobre cada piedra de aquella iglesita casi destruida el crucifijo de San Damián habló a Francisco y le dijo:

Francisco, ve y repara mi Iglesia, que como ves, amenaza ruina."

de "Oracion en San Damiano", del libro Francisco el Buenagente, de Cortés.

martes, noviembre 06, 2012

EL SACO DE CARBÓN



Un día, Jaimito entró a su casa dando patadas en el suelo y gritando muy molesto. Su padre lo llamó y Jaimito lo siguió, diciendo en forma irritada:

- Papá, ¡Te juro que tengo mucha rabia! Pedrito no debió hacer lo que hizo conmigo. Por eso, le deseo todo el mal del mundo, ¡Tengo ganas de matarlo!

Su padre, un hombre simple, pero lleno de sabiduría, escuchaba con calma al hijo quien continuaba diciendo:

- Imagínate que el estúpido de Pedrito me humilló frente a mis amigos. ¡No acepto eso! Me gustaría que él se enfermara para que no pudiera ir más a la escuela..

El padre siguió escuchando y se dirigió hacia una esquina del garaje de la casa, de donde tomó un saco lleno de carbón el cual llevó hasta el final del jardín y le propuso:

- ¿Ves aquella camisa blanca que está en el tendedero? Hazte la idea de que es Pedrito y cada pedazo de carbón que hay en esta bolsa es un mal pensamiento que va dirigido a él. Tírale todo el carbón que hay en el saco, hasta el último pedazo. Después yo regreso para ver como quedó.

El niño lo tomó como un juego y comenzó a lanzar los carbones pero como la tendedera estaba lejos, pocos de ellos acertaron la camisa.

Cuando el padre regresó, le preguntó:

- Hijo, ¿qué tal te sientes?

- Cansado, pero alegre. Acerté algunos pedazos de carbón a la camisa.

El padre tomó al niño de la mano y le dijo:

- Ven conmigo quiero mostrarte algo.

Lo colocó frente a un espejo que le permitió ver todo su cuerpo... ¡Qué susto! Estaba todo negro y sólo se le veían los dientes y los ojos. En ese momento el padre dijo:

- Hijo, como pudiste observar la camisa quedó un poco sucia pero no es comparable a lo sucio que quedaste tú. El mal que deseamos a otros se nos devuelve y multiplica en nosotros. Por más que queremos o podamos perturbar la vida de alguien con nuestros pensamientos, los residuos y la suciedad siempre quedan en nosotros mismos.

Ten mucho cuidado con tus pensamientos porque ellos se transforman en palabras.Ten mucho cuidado con tus palabras porque ellas se transforman en acciones.Ten mucho cuidado con tus acciones porque ellas se transforman en hábitos.Ten mucho cuidado con tus hábitos porque ellos moldean tu carácter.Y ten mucho cuidado con tu carácter porque de él dependerá tu destino.

viernes, octubre 19, 2012

Para Pedrito y María con todo cariño



Hoy estoy sentada frente a este computador, pensando en que palabras podrían describir lo que siento cuando pienso en el Pedrito y al mirar este momento me doy cuenta de que hace mucho tiempo que pienso en él.  He pensado en su cara, en sus expresiones, en sus manos, en su voz y no me he podido quitar de la mente al Pedrito. Y cuando pienso en él, tampoco puedo dejar de pensar en la Mariita.  Para mí no hay Pedrito Landázuri sin Mariita Arias.  Mi corazón no acepta que este equipo, que esta pareja puedan separarse y cuando sigo pensando en ellos, la sensación que tengo es de inmensa ternura, de amor profundo.  Se me viene a la memoria una fiesta en Guayllabamba en una casa acogedora en donde todos reíamos, nos mojábamos (porque era carnaval), bailábamos y seguíamos riendo.  Y ahí, el Pedrito y la Mariita con nosotros, aguantándonos, acolitándonos en nuestras locuras.  Y también me acuerdo de una camioneta en donde íbamos en la parte de atrás bajando de Moncayo y  oyendo el silbido que venía de lejos, y en plena bajada veíamos correr al Pedrito y todo el grupo detrás, que con guitarras y mochilas nos hacían señas para que les viéramos.  Y cuando se subían al carro, el Pedrito lo que primero hacía era decirnos: muchas gracias hermanitos!!!

“Muchas gracias”, me repito en la mente, “muchas gracias”… que significa este “muchas gracias”?  Para mí significa una vida, la vida del Pedrito y la Mariita.  Una vida de la cual somos fruto los que estuvimos en el Carmelo y muchos más.  Somos lo que somos por el compromiso y amor de muchas personas entre estas, ustedes dos:

·         Muchas gracias por el cariño con que nos trataron, por la forma como nos acogieron en su casa y en sus vidas: casas y vidas de puertas abiertas para todos los que tenemos un corazón.
·         Gracias, por el ejemplo de amor, de pareja, de familia, de comunidad, que nos inspiran a creer que el amor para toda la vida si es posible.
·         Gracias por las opciones de vida y la radicalidad del amor, por los pobres, por los desprotegidos, por los niños y niñas en la catequesis, por los hombres y mujeres en la lucha por mejorar sus barrios y sus comunidades.
·         Gracias por la posibilidad de ver en sus vidas como la santidad se hace carne: santidad ante el dolor físico, ante la adversidad, ante las enfermedades….. santidad de aceptar el sufrimiento y el dolor y entregarlo al Dios de la vida como ofrenda de amor.
·         Gracias por los dulcecitos, por la palabra presente, por los abrazos, por las miradas…. Por la ternura.
·         Gracias por las oraciones en la capilla en donde la voz profunda del Pedrito no solo resonaba en el ambiente, sino que latía en el corazón, cuando leía “ este rostro señor me vuelve loco” o cantaba “Jesucristo que tienes que ver conmigo”.
·         Gracias por incluirnos en su familia, en donde la mamá del Pedrito nos recibía siempre con amor y cariño, y nos mostraba de donde había sacado el Pedrito su dulzura y en donde la violetita era como sobrina nuestra cuando era pequeñita.
·         Gracias infinitas, por llenarnos el corazón con amor, por inspirarnos a tener esperanza frente a los problemas, por animarnos a creer y tener fe en este Dios de la vida, que desde la juventud nos convocó a la opción por los pobres…. Gracias solo por haber sido quienes son y haber estado en nuestras vidas.

Mariita, el equipo nunca se rompió y nunca se romperá…  está y estará porque el amor lo cree todo, lo espera todo…. Porque el amor no pasará.
Pedrito, sigue aquí y seguirá siempre porque está en cada uno de los que estamos aquí. Si cerramos los ojos en este instante y pensamos en usted, todos nos daremos cuenta de que nuestra vida fue tocada, transformada y hecha por algo que usted puso.  Entonces por qué estar triste, porque lloramos? 

En mi corazón solo hay alegría!!  Porque Jesús lo dijo:
Bienaventurados los pobres de espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados los mansos: porque ellos poseerán la tierra.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos obtendrán misericordia. 
Bienaventurados los puros de corazón: porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios.


Y ahora yo lo digo también:

Bienaventurado Pedrito, porque fue y es un hombre manso, que amó a los pobres, que tuvo hambre y sed de justicia, misericordioso, puro de corazón, pacificador; y por todo esto tengo la certeza de que está viendo a Dios, de que él le ha llamado su hijo, que está en el Reino de Dios y que está siendo saciado por su amor.

Y Bienaventurados nosotros y nosotras, por ser testigos de todo esto, por haberles tenido al Pedrito y a la Mariita y seguirles teniendo.

Por eso este es un momento de celebración,  porque cuando se agradece por alguien, el corazón solo puede llenarse de alegría.  Honremos la vida de nuestro amigo, no con lágrimas, sino con sonrisas…. Sonrisas que nos motiven a ser un poquito de lo que fue y seguirá siendo nuestro querido Pedrito, Carmelita, por siempre!

María de los Angeles

sábado, octubre 13, 2012

El Concilio de los que no vivimos el Concilio

Nací en 1976. No tengo, pues, experiencia directa del Concilio Vaticano II. Como, por otro lado, la gran mayoría de los fieles católicos del mundo. No sentí la emoción por la procesión de las antorchas, el «Discurso de la Luna» o el «Pacto de las Catacumbas», aunque mucho he leído, y escuchado, de boca de algunos de sus protagonistas, y de mis padres, que vivieron con ilusión y esperanza lo que muchos denominaron «primavera de la Iglesia».
 
Crecí en una parroquia de barrio obrero en Getafe, cuando era impensable ver a un sacerdote con alzacuellos o sotana. Las misas siempre fueron en castellano, con el cura de frente al pueblo, sin hisopos exagerados ni paseos con el Evangelio en alzas. Sin ancianas con artrosis y las rodillas destrozadas de tanto agacharse y levantarse. Las misas eran participativas, incluso en alguna ocasión se nos cedía el puesto a los jóvenes para «hacer la homilía». Los consejos pastorales funcionaban, cantábamos en el coro la Misa campesina, el Alegre la mañana, el Pescador de hombres o el Alabaré.
 
Vivíamos de lleno en la parroquia, que a muchos salvó de caer en las drogas o en el alcohol. Los grupos de jóvenes, desde catequesis a postconfirmación, estaban repletos, y monitores y catequistas eran laicos de todas las edades, hombres y mujeres, que colaboraban con los sacerdotes en el día a día. La parroquia no era propiedad de los curas, sino de la comunidad. Íbamos de campamento, peregrinábamos a Lourdes o Santiago, descubríamos la fe, el compartir, la sexualidad -¿por qué no hablar de sexo en una iglesia?-, la maravilla de perdonar y ser perdonado, el trabajo por los demás (ancianos, drogadictos, pobres, presos, inmigrantes…), la sensación de que Jesús nos amaba y estaba entre nosotros, en cada uno de nosotros.
 
Pertenezco a una generación que vive su pertenencia a la Iglesia en cuesta abajo. Muchos de los que en estos días hablan del Concilio y de la «restauración» lo hacen desde la esperanza y la fuerza que otorga haber vivido en una Iglesia apegada a Trento y olvidada de la sociedad, y haber disfrutado otra Iglesia -la misma, en realidad- más abierta, más cercana, más solidaria, menos «friki». Y por eso luchan, sueñan y continúan trabajando. Han visto que era posible. Han vivido un camino en sierra, y saben que hay cotas de libertad, y descensos a los abismos, y por ello confían en que el Espíritu volverá a dar la vuelta. Les admiro por ello.
 
Mi generación, en cambio, sólo ha vivido en tiempo de recortes. Se acabaron las confesiones comunitarias, los curas que se manchaban las manos. Regresaron (nunca los habíamos visto) los alzacuellos, la liturgia eterna, los rituales, el aburrimiento. Se acabó la corresponsabilidad real, la toma de decisiones en común, las canciones alegres, los discursos encendidos.
 
Nos cuentan los libros, y los testigos, y los medios, que el Concilio supuso un antes y un después en la historia de la Iglesia, y los que no vivimos el «antes» tal vez no sepamos valorar qué supuso ese «después». Porque nos lo arrebataron. Poco a poco, como si no fuera nuestro. Y nos quedamos anestesiados, pensando, como Bertold Brecht, que el peligro nunca llegaría a nosotros. Hasta que acabó por llegar. Y no hicimos nada, sino retirarnos y quedarnos con las amistades, la fe compartida y buenos recuerdos.
 
No sé si nos robaron el Concilio. Ni siquiera si era nuestro. Lo que sí sé es que, después de 36 años, mis amigos crecieron, se desarrollaron y se convirtieron en personas estupendas, equilibradas, sensatas y comprometidas, en buena medida gracias a la vida, y a los valores, ofrecidos en aquella parroquia. Y que, en su gran mayoría, dejaron de ir a misa, bautizar a sus hijos o participar en alguna actividad parroquial. A veces nos juntamos a rezar, y nos sentimos -porque también lo hemos leído- como aquellos que oraban en las Catacumbas en memoria del Resucitado, del dador de Vida.
Y, sin embargo, algunos, seguimos luchando. No somos «progresaurios», sino probablemente demasiado jóvenes para perder definitivamente la esperanza. Aunque los años nos hayan demostrado que la tendencia continúa siendo hacia abajo. Hace unos meses regresé a la que fue mi parroquia hasta que me mudé de población. El inmenso Cristo de madera era el mismo de siempre. Era lo único que no había cambiado.
Jesús Bastante

martes, octubre 02, 2012

Un hombre generoso y tranquilo que pasó por la vida tal vez ignorando la propia grandeza de su alma

PEDRO

de Luk Recia, el El Domingo, 30 de Septiembre de 2012 a la(s) 20:31 ·
 
Dice su hermana Mariana que tal vez al presentir su partida, Pedro Landázuri le pidió a María, su esposa, que para el funeral lo vistieran con la ropa más humilde que tenía. De esa manera, sus escasas pertenencias podrían servir mejor a otras personas que tal vez las necesitaran más que él.
 
El relato de este simple suceso me hace recordar cómo era Pedro: un hombre sereno, sin pretensiones ni exhibicionismos. Sin dramas innecesarios. Un hombre generoso y tranquilo que pasó por la vida tal vez ignorando la propia grandeza de su alma que se transparentaba tan bien hacia quienes tuvimos la suerte de compartir una amistad con él.
 
La noticia de su muerte, como suele suceder, fue dolorosa por lo inesperada, por el sentimiento de pérdida, por la certeza cruel de no encontrarnos nunca más, al menos en esta vida. Y sin embargo, cuando se me aparece por los vericuetos de la memoria, miro a mi amigo Pedro con su serenidad de siempre, con aquella tranquilidad de espíritu en la que nunca se exhibieron innecesariamente ni su inmensa cultura, ni su sabiduría, ni su inconmensurable generosidad, ni siquiera su bella voz de tenor. Todas estas virtudes aparecían solamente cuando hacían falta para aclarar algún punto que alguien ignoraba, para sostener la duda o la angustia ajena, para llenar algún vacío de otra persona o para deleitar -uno más en el coro, jamás la 'estrella' - a los demás con el arte de su canto.
 
Compartimos tiempo, paseos, risas, conversaciones, el inmenso placer del canto coral... ese hermoso entramado que llamamos amistad y que se queda de golpe huérfano de calor cuando alguno se adelanta en el ineludible viaje definitivo. Los adioses siempre desgarran. Pero a ese desgarramiento se sobrepone la enorme gratitud de haber conocido a un ser de luz como él fue. Pedro Landázuri Camacho. Un hombre bueno, como diría don Antonio Machado, en el buen sentido de la palabra. Un ser luminoso. Una de las últimas imágenes que me visita insistentemente en estos días es aquel gesto entre tímido y dulce de buscarse unos caramelos en el bolsillo para celebrar que acababa de conocer a mi hija Anita ofreciéndoselos. Y su sonrisa. Y aquella bendición de haber sido su amiga que no me la quita ni la muerte, mucho menos el olvido. Y cuando la tristeza por su ausencia se vaya diluyendo, de seguro continuaré recordando con ternura y gratitud la luminosidad de su sonrisa.

lunes, julio 16, 2012

No es más que un hasta luego...

“No hay muerte, hay mudanza. Y del otro lado te espera gente maravillosa”
[Facundo Cabral]

Por un amigo que infundía día a día su optimismo y alegría, siempre dispuesto a colaborar y un ejemplo de ser humano.

Recuerdo cuando estuvimos en Pto. del Carmen de "Misiones", cuantas bromas, cuanta inocencia de juventud, cuantas ganas de vivir, solo por el puro gozo de vivir y ayudar al prójimo.

Héctor amigo, saluda de nuestra parte a los que se nos adelantaron, al Eugenio Rivadeneira tu gran amigo, a la María de los Angeles Arroba la de la linda sonrisa, al P. Jesús Arroyo nuestro profeta y a todos los seres queridos que de seguro ya te salieron al encuentro y ahora están compartiendo el gran gozo de la Resurrección.

Un abrazo a la distancia, como siempre, de seguro harás buena liga con el Arroyo y les gastarán bromas (como dice el Vini) a las Santas Teresas.

sábado, junio 30, 2012

"Él está con nosotros ¿quién contra nosotros?"

Y la vida se impone, la definitiva... la plenitud se va haciendo claridad en la vida del Arroyo, cada vez más sorprendido como solía hacerlo entre nosotros, ante las pequeñas cosas que nos rodean... cuánto más ante la plenitud de Dios en su vida... Ya te veo hermano "como un niño pequeño en manos de su Padre" así dice el salmista... "Ven Bendito de mi Padre" te repetirá el Nazareno y tu certeza de AMOR será regocijo total por un Dios infinitamente tierno que traspasará tu profunda mirada y te acurrucará en su regazo. Anda Arroyo, disfruta de lo que tan bien conoces porque lo practicaste: el AMOR, anda y siéntete libre, bromea y tómale el pelo a tus amigas Teresa y Teresita, que tienes mucho que hacer en el cielo... haciendo el bien en la tierra. De nosotros, los 4ever, y me imagino Isamis, ocds y demás... no te preocupes, estaremos atentos y pro-activos como nos quieres, esto es de Dios y si "Él está con nosotros ¿quién contra nosotros?" Descansa trotamundos que el cielo necesita de tus ocurrencias y nosotros queremos llevarte dentro y desde allí volvernos a abrazar.

viernes, junio 29, 2012

POR UN AMIGO QUE SE VA




Hemos estado siguiendo día a día las noticias referentes al estado de salud de nuestro querido Padre Jesús. Es muy grande la pena, el dolor y la impotencia que tenemos al saber que no podemos hacer nada por la condición de nuestro queridísimo amigo a quien llegamos a tener tanto afecto, con quien compartimos momentos de tanta felicidad, alegría y paz espiritual. Se nos hace tan difícil entender que una persona tan buena y de excepcionales cualidades personales y sacerdotales pueda ser llevada de este mundo.
Él no se va a ir porque siempre permanecerá en nuestras mentes, en nuestros recuerdos de esos días que pasamos en Sucumbíos. Nos consideramos muy afortunados de haberle conocido, de haberle tenido en nuestro hogar metido en nuestra cocina y preparando su famosa tortilla española, de haber tratado de moderar mis ímpetus de "tigre" que se volvía tierno al hablar en público. Imposible olvidar nuestro viaje a La Bonita para verlo compartir con la gente del pueblo que tanto le amaba, e imposible olvidar esas homilías pensadas de una manera tan sistemática y pronunciadas con tanta dulzura y concreción, ajustando las enseñanzas del evangelio a la realidad que debemos vivir los cristianos en este mundo de hoy, en el que hay tantos que le queríamos de verdad y le admirábamos, aunque también hay los sepulcros blaqueados y fariseos, gente mezquina que no supo reconocer en él las virtudes que le sobraban para ser la cabeza de la Iglesia en Sucumbíos.
No lo vamos a olvidar nunca, porque es el hermano que se nos adelanta, el misionero que se entregó y dio todo por los pobres, el verdadero sacerdote seguidor de Cristo y su palabra. Si vamos a llorar por su ausencia aunque nos imaginemos que nos reprocharia con esa sonrisa tan franca y abierta y diría que los tigres no lloran. Fuerte abrazo.

martes, junio 19, 2012

Vigilia por nuestro amigo P. Jesús Arroyo OCD


"No te inquietes por las dificultades de la vida,
por sus altibajos, por sus decepciones,
por su porvenir más o menos sombrío.
Quiere lo que Dios quiere.
 
Ofrécele en medio de inquietudes y dificultades
el sacrificio de tu alma sencilla que,
pese a todo, acepta los designios de su providencia.
 
Poco importa que te consideres un frustrado
si Dios te considera plenamente realizado, a su gusto.
Piérdete confiado ciegamente en ese Dios que quiere para sí
y que llegará hasta tí aunque jamás lo veas.
 
Piensa que estás en sus manos, tanto más fuertemente cogido,
cuanto más decaído y triste te encuentres.
 
Vive feliz, te lo suplico, vive en Paz.
 
Que nada te altere.
 
Que nada sea capaz de quitarte tu paz,
ni la fatiga psíquica, ni tus fallos morales.
 
Haz que brote y conserva siempre sobre tu rostro, una dulce sonrísa,
reflejo de la que el Señor continuamente te dirige.
 
Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada,
como fuente de energía y criterio de verdad,
todo aquello que te llene de la PAZ de Dios.
 
Recuerda:  cuanto te reprima e inquiete es falso.
 
Te lo aseguro en nombre de las leyes de la vida 
y de las promesas de Dios.
 
Por eso cuando te sientas apesadumbrado, triste,
 ADORA y CONFIA! 
 
  (Theilard de Chardin)
 

viernes, julio 22, 2011

El amor hace milagros


Existen momentos en los que nos gustaría mucho ayudar a quienes
amamos, pero no podemos hacer nada: o las circunstancias no permiten
que nos aproximemos, o la persona permanece cerrada ante cualquier
gesto de solidaridad y apoyo. Entonces, sólo nos resta el amor.

En los momentos en que todo es inútil, aún podemos amar, sin esperar
recompensas, o agradecimientos. Si conseguimos actuar de esta
manera, la energía del amor empieza a transformar el universo que
nos rodea. Como dice Henry Drummond: "El tiempo no transforma al
hombre. El poder de la voluntad no transforma al hombre. Lo
transforma el amor".

Leí en un diario, el caso de una criatura que fue brutalmente
golpeada por sus padres. Como resultado, su cuerpo perdió la
capacidad de movimiento y además quedó sin habla. Internada en el
hospital, fue cuidada por una enfermera que le decía diariamente "yo
te quiero". Aunque los médicos sostenían que no conseguía
escucharla y que sus esfuerzos eran inútiles, la enfermera
continuaba repitiendo "Yo te quiero, no lo olvides". Tres semanas
después, la criatura había recuperado sus movimientos. Cuatro
semanas después, volvía a hablar y a sonreír. La enfermera nunca
concedió entrevistas, pero queda aquí el registro, para que no
olvidemos nunca que el amor cura.

El amor transforma, el amor cura. Pero a veces el amor construye
trampas mortales, y termina destruyendo a la persona que decidió
entregarse por completo. ¿Qué sentimiento complejo es éste que en el
fondo, es la única razón para continuar vivos, luchando, y
procurando mejorar? Sería una irresponsabilidad intentar definirlo
porque, como todo el resto de los seres humanos, yo solamente
consigo sentirlo.

Se escriben miles de libros, se estrenan obras teatrales, se
producen películas, se crean poesías, se tallan esculturas basadas
en el amor, pero a pesar de ello, todo lo que el artista puede
transmitir es la idea de un sentimiento, pero no el sentimiento en
sí mismo. No obstante, aprendí que este sentimiento está presente
en las pequeñas cosas y se manifiesta en la más insignificante de
las actitudes que tomamos; por lo tanto es necesario tener el amor
siempre en mente cuando actuamos o dejamos de actuar.

Coger el teléfono y decir la palabra de cariño que postergamos.
Abrir la puerta y dejar entrar a quien necesita nuestra ayuda.
Pedir perdón por un error que cometimos y que no nos deja en paz.
Exigir un derecho que tenemos. Ir a la floristería más a menudo
que al joyero. Poner la música bien alta cuando la persona amada
está lejos, pero bajar su volumen cuando se halla cerca. Saber
decir "sí" y "no", porque el amor lidia con todas las energías del
hombre. Descubrir un deporte que pueda ser practicado por ambos.
No seguir ninguna receta, ni siquiera las contenidas en este
párrafo, porque el amor requiere creatividad. Y cuando nada de eso
sea posible, cuando lo que resta son momentos en que la soledad
parece destruir toda la belleza, la única manera de resistir es
continuar abiertos al amor.