Jovenes por siempre, Carmelitas de Corazón, Creciendo juntos. Ecuador en la Mitad del Mundo
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miércoles, octubre 17, 2012

«Llegué a entender que la muerte no es la última palabra, que no estamos aquí por casualidad»


Blanca López-Ibor
 “No te impliques tanto que vas a sufrir mucho”, le dijeron al comienzo de su carrera a la doctora López-Ibor cuando trataba a una niña con leucemia. Ella respondió: “No me gustaría ser esa niña, ni sus padres, y tener un médico como tú”. Así empezó su vocación por la oncología pediátrica. Ella no trata el cáncer, sino a niños con cáncer. Por eso, toda su energía se desgasta no solo en curar a sus pacientes, sino en conseguir que integren la enfermedad en su vida normal.

Los miedos del niño
Quince mudanzas y distintos hospitales públicos y privados le ha costado a Blanca López-Ibor formar una unidad de oncología pediátrica [en el Hospital Montepríncipe de Madrid] hecha a la medida de las necesidades de los niños con cáncer y sus familias. Ante la enfermedad, un niño tiene dos miedos: al dolor y a estar solo. Por eso, en esta unidad todos los procedimientos dolorosos se realizan bajo anestesia y los niños están siempre acompañados por sus padres.

Incluso en la antesala del quirófano, y siempre que es posible, los niños se duermen en los brazos de sus padres y se despiertan junto a ellos. Por eso la consiga de “el niño en el centro” aquí no es solo una teoría. “No hacemos lo que el médico o el hospital necesitan, sino lo que el niño necesita, como lo necesite y cuando lo necesite, tanto desde un punto de vista técnico como intelectual, social, psicológico y espiritual”, explica la doctora.

En este rincón del hospital no hay una sala de quimio como tal, sino un salón de juegos, un aula de música, un bosque donde celebrar cumpleaños -y en el que los adolescentes hacen fiestas con sus amigos-, un sacerdote de forma permanente y un colegio con un horario de clases en el que ni la propia doctora López-Ibor interrumpe a los alumnos... Este lugar no da miedo, y no porque las paredes estén decoradas con motivos infantiles, sino porque es un sitio donde se respira mucha vida.

Mudanza del alma
Blanca López-Ibor nos recibe en su despacho, otrora repleto de fotos de sus niños, y que ahora viste desnudo. “Hace poco tuve que hacer mudanza del alma”, se excusa. No es de piedra. Llora, abraza, ríe y calla con estos pequeños que le han robado el corazón. Hoy, abre su consulta a Misión para ayudarnos a atisbar un poco mejor este gran misterio que es la enfermedad de un niño. Pero empecemos por el principio.

¿Cómo se supera el miedo inicial ante el diagnóstico de cáncer de un hijo?
Al principio los padres están aterrorizados, ¿cómo no vas a tener miedo a la enfermedad de un hijo? Pero parte del miedo se cura con información, por eso les hacemos expertos en la enfermedad. Aquí todos los niños conocen su diagnóstico, su tratamiento y los efectos secundarios más importantes. Conocí a un niño en un hospital en el que trabajé que se llamaba Gorka. Le pregunté: “¿Tú qué tienes?” Y me dijo: “Una diabetis”. Tenía un linfoma. Así que me dirigí a sus médicos y les pregunté: “¿Por qué le habéis dicho que tiene una diabetes, que es una enfermedad que no se cura, en vez de un linfoma, que sí se cura?” Por eso aquí todos saben el nombre exacto de su enfermedad. Informamos a la vez a padres e hijos. Esa escena de habitación de hospital en la que sale la madre para hablar con el médico es aterradora para el niño. Así que jamás hablamos con unos padres en un pasillo, hablamos con el niño y, a través de él, con los padres. Cuando es necesaria una conversación a puerta cerrada la tenemos siempre en el despacho. Esto es especialmente importante en el adolescente, puesto que necesita confiar en su médico y no saber que están hablando de él “por detrás”. Otra parte del miedo se cura caminando por dos carriles: el de la confianza y el de la esperanza. Cuando digo esto, los padres interpretan que significa que confíen en mí, y no es en mí en quien tienen que confiar; la confianza y la esperanza están mucho más arriba.

¿Se puede llegar a entender la enfermedad de un niño?
La primera pregunta que se hacen las familias cuando vienen es por qué, ¿por qué está mi hijo enfermo?... y esa no es la pregunta. Esa pregunta te tira al pozo, porque no podemos saber por qué este niño sí y este otro no. La pregunta correcta es para qué. Yo les digo: “Cuando te levantes, pregúntate qué estás haciendo en este mundo. No se me ocurre mejor respuesta que acompañar a un hijo en una enfermedad grave. Y ahora mismo lo que necesita el niño eres tú”. Los niños buscan la seguridad en la mirada de sus padres y lo que más les asusta es verles inseguros. Dicen que los niños, a diferencia de los adultos, no sufren de más compadeciéndose de sí mismos.

¿Ha notado usted un modo peculiar en los niños de vivir la enfermedad?
Yo coloco a los padres desde el primer día en la situación. “El que está enfermo es tu hijo, tú no tienes leucemia, estás en este mundo para acompañarlo y eres un privilegiado porque lo vas a poder hacer. Así que, cuando te levantes, coge la pasta de dientes, pinta un ombligo en el espejo y cuando te canses de mirarlo sal a la calle. No mires tu propio dolor porque estarás perdiendo un tiempo que puedes ocupar en ver y oír cosas que nunca imaginaste que ibas a ver u oír”. Así salen de ese bucle en el que entran. Y eso se aplica al adulto enfermo. Es verdad que, cuando te duele algo, ese dolor ocupa todo en ese momento, pero los médicos tenemos formas de quitar el componente físico del dolor; el componente psicológico y espiritual es otro tema, que trabajamos en este camino. Yo creo que los adultos podemos comportarnos como los niños. Seguro que conocemos a enfermos adultos que, aun estando gravemente enfermos, están sacando a la vida todo lo que la vida tiene. Si no tienes dolor y te encuentras bien, ¿por qué no vas a ir a trabajar?, ¿por qué vas a renunciar a la vida, si hay tanta vida dentro de una enfermedad? Por eso los niños que no pueden no van al colegio, pero si pueden, van, porque eso les hace sentirse bien, seguros y tranquilos. La enfermedad no es un paréntesis en la vida; forma parte de ella. Hay mucha más vida dentro de la enfermedad que fuera de ella, es mucho más real lo que vives cuando estás enfermo. Una de las grandes lecciones de mi vida me la dio Dani, que en medio de su enfermedad hizo todos los viajes y planes que quiso, y no faltó al instituto ni un solo día. Él me marcó el camino que pienso vivir.

¿Qué cambios percibe en padres e hijos desde que llegan aquí hasta que se marchan con el sello de "curados"?
Ese es el gran milagro. Cambian como personas, cambian su escala de valores, descubren lo que es importante, utilizan otro lenguaje, incluso un lenguaje médico… Antes, si el niño se hacía un esguince, era un trauma, ahora no. La vida cambia, pero integramos la enfermedad en la vida normal de la familia. Cuando comencé en esto, solo el 40% de los niños se curaba; hoy en día, se cura más del 80%. Así que el objetivo de mi trabajo no es solo curar al niño, sino lograr que llegue a ser un adulto sano desde el punto de vista físico, psíquico, social y espiritual. Y por eso esta unidad funciona así.

Y cuando no se puede curar a un niño, ¿en qué consiste su labor?
Tratamos de curar a la familia. Cada quince días me reúno con dos grupos de padres de niños que murieron. Nos acompaña un sacerdote y ellos me han enseñado que esto vale la pena, incluso cuando entra un niño por la puerta con un tumor que sé que no se puede curar. Si se cura o no también he aprendido que no está en mis manos. El día que entendí el concepto de ser instrumento la cosa cambió. Y tengo que ser un instrumento muy afinado y aportar todo lo que puedo como médico y persona que soy.

¿Qué consuelo puede haber para un padre al que se le muere un hijo?
Cuando estás roto de dolor porque se te ha muerto un hijo, el pensar que tienes que estar en esta vida porque tienes que cuidar de otros hijos, no basta. Te ayuda saber que hay cosas que no acaban con la muerte, y que no vas a dejar de querer a tu hijo. Yo buscaba el alma en las autopsias, es decir, pensaba que todo se acaba aquí, que somos células y punto. Pero descubrí que hay algo más que no se pesa, que no se mide, pero que está, y que además es mucho más real que las propias células. Yo creo que el sentido de la vida es aprender a vivir con otro tipo de presencia. Aquí los niños se mueren con mucha Vida, y los padres se agarran a esa Vida. Esto es un camino que tienen que recorrer y en el que hay unas caídas tremendas, pero las caídas acaban siendo cada vez más blandas en la medida que van mirando más “hacia arriba”. Ellos me han enseñado que se puede ser feliz en medio del dolor. Les ayudamos a entender que el sentido está dentro de ellos. Si hubo alguien que murió y resucitó y dijo “yo me voy a quedar con vosotros hasta el fin de los tiempos”, y nosotros seguimos ese camino, pues si mueres, estás; de otra forma, pero estás.

¿Cómo ha pasado de "buscar el alma en las autopsias" a sentir con claridad que la vida continúa tras la muerte?
El punto de inflexión fue ver morir a mi hermano Javier. Murió en seis meses y verle evolucionar durante su enfermedad me cambió. Murió en mis brazos con cara de niño y me dije: “Me estoy perdiendo algo”. Hubo una caída del caballo, y llegué a entender que la muerte no es la última palabra, que no estamos aquí por casualidad, que estamos hechos para ser felices, que somos muy queridos y que tenemos mucha capacidad de querer.

¿Hasta qué punto le ha afectado el trato diario con niños enfermos en la relación con sus propios hijos?

Yo soy médico incombustible, nací para esto y soy médico las 24 horas del día, no desconecto. Igual que mis hijos están en mi cabeza por la mañana cuando estoy en el hospital, los niños del hospital están conmigo cuando estoy en casa, forman parte de mí. Eso no quiere decir que no sufra; me cuesta venir al hospital todas las mañanas y enfrentarme a lo que me tengo que enfrentar, y el día que me deje de costar dejaré de ser médico.

¿Podría trabajar en esto sin fe?
Yo no tenía fe y era un médico relativamente bueno. Pero ahora sé perfectamente qué hago en este mundo. Además, sé que los niños que murieron están con Jesús y Jesús está vivo, sé que están bien y que me siguen queriendo un montón. Tener esa experiencia todos los días me ha hecho inmensamente feliz.

¿Se puede ser un buen médico sin fe?
Probablemente sí, pero se es mucho más feliz con fe.

* * *
Gracias a la unidad de oncología pediátrica que dirige Blanca López-Ibor y al empeño de la presidenta de la Fundación Mujer, Familia y Trabajo, Gloria Juste, se consiguió hace un año que el Ministerio de Trabajo aprobara la prestación por cuidado de menores afectados por cáncer u otra enfermedad grave, con el fin de que uno de los padres tenga un permiso laboral para acompañar a su hijo. “No es un derecho de los padres, es un derecho del niño a estar con sus padres cuando está enfermo en el hospital o en casa y no puede ir al colegio”.

Ahora, la doctora se ha marcado un nuevo objetivo: convencer a los colegios de que los niños con cáncer son como los demás y deben ser tratados como tal. “Hay algunos centros donde les regalan las notas, y eso ofende a un niño profundamente”, explica. “Los niños no quieren ser héroes ni quieren dar pena, no desean ser especiales; por eso, debemos crear una cultura de verdad, no una cultura desde la pena ni desde el morbo. La enfermedad forma parte de la vida, le da sentido, la enriquece, te hace descubrir lo importante y te hace feliz, porque descubres a la gente que te quiere y lo que tú eres capaz de querer”.

lunes, julio 16, 2012

No es más que un hasta luego...

“No hay muerte, hay mudanza. Y del otro lado te espera gente maravillosa”
[Facundo Cabral]

Por un amigo que infundía día a día su optimismo y alegría, siempre dispuesto a colaborar y un ejemplo de ser humano.

Recuerdo cuando estuvimos en Pto. del Carmen de "Misiones", cuantas bromas, cuanta inocencia de juventud, cuantas ganas de vivir, solo por el puro gozo de vivir y ayudar al prójimo.

Héctor amigo, saluda de nuestra parte a los que se nos adelantaron, al Eugenio Rivadeneira tu gran amigo, a la María de los Angeles Arroba la de la linda sonrisa, al P. Jesús Arroyo nuestro profeta y a todos los seres queridos que de seguro ya te salieron al encuentro y ahora están compartiendo el gran gozo de la Resurrección.

Un abrazo a la distancia, como siempre, de seguro harás buena liga con el Arroyo y les gastarán bromas (como dice el Vini) a las Santas Teresas.

viernes, junio 29, 2012

POR UN AMIGO QUE SE VA




Hemos estado siguiendo día a día las noticias referentes al estado de salud de nuestro querido Padre Jesús. Es muy grande la pena, el dolor y la impotencia que tenemos al saber que no podemos hacer nada por la condición de nuestro queridísimo amigo a quien llegamos a tener tanto afecto, con quien compartimos momentos de tanta felicidad, alegría y paz espiritual. Se nos hace tan difícil entender que una persona tan buena y de excepcionales cualidades personales y sacerdotales pueda ser llevada de este mundo.
Él no se va a ir porque siempre permanecerá en nuestras mentes, en nuestros recuerdos de esos días que pasamos en Sucumbíos. Nos consideramos muy afortunados de haberle conocido, de haberle tenido en nuestro hogar metido en nuestra cocina y preparando su famosa tortilla española, de haber tratado de moderar mis ímpetus de "tigre" que se volvía tierno al hablar en público. Imposible olvidar nuestro viaje a La Bonita para verlo compartir con la gente del pueblo que tanto le amaba, e imposible olvidar esas homilías pensadas de una manera tan sistemática y pronunciadas con tanta dulzura y concreción, ajustando las enseñanzas del evangelio a la realidad que debemos vivir los cristianos en este mundo de hoy, en el que hay tantos que le queríamos de verdad y le admirábamos, aunque también hay los sepulcros blaqueados y fariseos, gente mezquina que no supo reconocer en él las virtudes que le sobraban para ser la cabeza de la Iglesia en Sucumbíos.
No lo vamos a olvidar nunca, porque es el hermano que se nos adelanta, el misionero que se entregó y dio todo por los pobres, el verdadero sacerdote seguidor de Cristo y su palabra. Si vamos a llorar por su ausencia aunque nos imaginemos que nos reprocharia con esa sonrisa tan franca y abierta y diría que los tigres no lloran. Fuerte abrazo.

miércoles, junio 27, 2012

El Dar y Recibir Consuelo I

 "La palabra consuelo es hermosa. Significa 'ser con el que está solo'(solus). Brindar consuelo es una de las maneras más importantes de cuidar del otro. La vida está tan llena de dolor, tristeza y soledad que con frecuencia nos preguntamos qué podríamos hacer para aliviar los inmensos sufrimientos que vemos.

Podemos y debemos ofrecer consolar a la madre que perdió a su hijo, al joven que contrajo sida, a la familia que se le incendió la casa, al soldado que fue herido, al adolescente que está pensando en suicidarse, al anciano que se pregunta por qué tiene que seguir viviendo.

Consolar no significa quitar el dolor, sino estar junto al que lo sufre y decirle: 'No estás solo. Yo estoy contigo. Juntos podemos llevar nuestra carga. No tengas miedo. Yo estoy aquí'. Eso es consuelo.
Todos necesitamos tanto darlo como recibirlo".

Henri Nouwen. Pan Para El Viaje.

martes, junio 26, 2012

Palabras de Aliento: La Prueba de Nuestra Fe II


"La fe no probada puede ser una fe genuina, pero es, sin duda, una fe débil, y probablemente mientras esté sin pruebas ha de permanecer enana. 

La fe nunca prospera más que cuando todas las cosas le son contrarias: las tormentas son sus entrenadores y los relámpagos son sus iluminadores. 

Cuando en el mar reina calma, extiende como quieras las velas, la nave no marchará hacia su puerto, pues en un mar dormido la quilla duerme también. Deja que los vientos soplen furiosamente y que las aguas se agiten, pues es así como el barco podrá llegar al puerto deseado, aunque se balancee de un lado al otro, y aunque su cubierta se lave con las olas, y el mástil cruja bajo la presión de las infladas velas.

Ninguna flor tiene un azul tan hermoso como las que crecen al pie de los helados ventisqueros. Ninguna estrella brilla más que las que fulguran en el cielo polar; ninguna agua tiene un gusto más agradable que la que corre por el desierto de arena, y ninguna fe es tan preciosa como la que vive y triunfa en la adversidad. 

La fe probada trae experiencia. Si no hubieses estado obligado a pasar por los ríos, no habrías creído en tu debilidad; si no hubieses sido sostenido en medio de las aguas, nunca habrías conocido la potencia de Dios. La fe cuanto más se ejercita en la tribulación, más crece en firmeza, en seguridad y en intensidad. La fe es preciosa, y su prueba es preciosa también".

C. H. Spurgeon. Lecturas Matutinas. La prueba de vuestra fe

lunes, junio 25, 2012

Palabras de Aliento: La Prueba de Nuestra Fe


"En los caminos de la fe no existen líneas rectas porque la gracia, por principio, es oscilante y la voluntad de Dios, por ser gratuidad, es desconcertante.

No hay solución cierta o automática para afrontar los altibajos imprevisibles de la enfermedad. Sólo hay una respuesta: aceptar con amor lo que venga, sea lo que fuere. Este es el secreto de la paz.

No sabemos qué hay detrás de la pared (y la pared se llama tiempo), pero sí conocemos a Aquel 'en cuyas manos está nuestro destino' (Sal. 30), y eso basta. Vivir en la fe significa aceptar con amor lo que cada momento nos depara imprevisiblemente. 

En resumen, el secreto de la paz está en aceptar con fe y amor las eventualidades oscilantes que la enfermedad puede traerme a cada momento como expresión de la voluntad permisiva del Padre". 

Ignacio Larrañaga. Las Fuerzas de la Decadencia

martes, junio 19, 2012

Vigilia por nuestro amigo P. Jesús Arroyo OCD


"No te inquietes por las dificultades de la vida,
por sus altibajos, por sus decepciones,
por su porvenir más o menos sombrío.
Quiere lo que Dios quiere.
 
Ofrécele en medio de inquietudes y dificultades
el sacrificio de tu alma sencilla que,
pese a todo, acepta los designios de su providencia.
 
Poco importa que te consideres un frustrado
si Dios te considera plenamente realizado, a su gusto.
Piérdete confiado ciegamente en ese Dios que quiere para sí
y que llegará hasta tí aunque jamás lo veas.
 
Piensa que estás en sus manos, tanto más fuertemente cogido,
cuanto más decaído y triste te encuentres.
 
Vive feliz, te lo suplico, vive en Paz.
 
Que nada te altere.
 
Que nada sea capaz de quitarte tu paz,
ni la fatiga psíquica, ni tus fallos morales.
 
Haz que brote y conserva siempre sobre tu rostro, una dulce sonrísa,
reflejo de la que el Señor continuamente te dirige.
 
Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada,
como fuente de energía y criterio de verdad,
todo aquello que te llene de la PAZ de Dios.
 
Recuerda:  cuanto te reprima e inquiete es falso.
 
Te lo aseguro en nombre de las leyes de la vida 
y de las promesas de Dios.
 
Por eso cuando te sientas apesadumbrado, triste,
 ADORA y CONFIA! 
 
  (Theilard de Chardin)
 

martes, enero 31, 2012

EL CUERPO GRITA... LO QUE LA BOCA CALLA



La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma. Muchas veces...

El resfrío "chorrea" cuando el cuerpo no llora.
El dolor de garganta "tapona" cuando no es posible comunicar las aflicciones.
El estómago "arde" cuando las rabias no consiguen salir.
La diabetes "invade" cuando la soledad duele.
El cuerpo "engorda" cuando la insatisfacción aprieta.
El dolor de cabeza "deprime" cuando las dudas aumentan.
El corazón "afloja" cuando el sentido de la vida parece terminar.
El pecho "aprieta" cuando el orgullo esclaviza.
La presión "sube" cuando el miedo aprisiona.
Las neurosis "paralizan" cuando el niño interior tiraniza.
La fiebre "calienta" cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.
Las rodillas "duelen" cuando tu orgullo no se doblega.
El cáncer "mata" cuando te cansas de vivir.
¿Y tus dolores callados? ¿Cómo hablan en tu cuerpo?
La enfermedad no es mala, te avisa que te estás equivocando de camino.

Me parece bonito compartir este mensaje:
EL CAMINO A LA FELICIDAD NO ES RECTO.
Existen curvas llamadas EQUIVOCACIONES
Existen semáforos llamados AMIGOS
Luces de precaución llamadas FAMILIA

Y todo se logra si tienes:
Una llanta de repuesto llamada DECISIÓN
Un potente motor llamado AMOR
Un buen seguro llamado FE
Y abundante combustible llamado PACIENCIA.

(Gracias Cris Salazar)
De: Pablo Nissi 

martes, junio 21, 2011

CUANDO LA CONOCÍ...

Cuando la conocí tenía 16 años. Fuimos presentados en una fiesta,
por alguien que decía ser mi amigo. Fue amor a primera vista.
Ella me enloquecía. Nuestro amor llegó a un punto, que ya no
conseguía vivir sin ella. Pero era un amor prohibido. Mis padres
no la aceptaron. Fui expulsado del colegio y empezamos a
encontrarnos a escondidas. Pero no aguanté mas, me volví loco.

Yo la quería, pero no la tenía. Yo no podía permitir que me

apartaran de ella. Yo la amaba: destrocé el coche, rompí todo dentro
de casa y casi maté a mi hermana. Estaba loco, la necesitaba.

Hoy tengo 39 años; estoy internado en un hospital, soy inútil y voy

a morir abandonado por mis padres, mis hermanos, mis amigos y por
ella.

¿Su nombre? Cocaína. A ella le debo mi amor, mi vida, mi

destrucción y mi muerte.

Freddie Mercury

Lo escribió antes de morir de sida.

lunes, mayo 23, 2011

Paz en Sucumbíos



Esta confrontación no es entre comunidades religiosas.

Pedimos que la cúpula de la Iglesia Católica, tome decisiones acordes a la realidad, al bienestar, a los derechos de las personas, a la fraternidad de las comunidades, conociendo las realidades para la pronta reconciliación; todo dentro de lo que manda el evangelio de Jesús, apelamos a toda la sabiduría y generosidad de nuestros pastores.

martes, mayo 17, 2011

El cuerpo grita...lo que la boca calla


"La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma".
Bach.
 
Muchas veces...

El resfrío "chorrea" cuando el cuerpo no llora.
El dolor de garganta "tapona" cuando no es posible comunicar las aflicciones.
El estómago arde cuando las rabias no consiguen salir.
La diabetes invade cuando la soledad duele.
El cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta.
El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan.
El corazón afloja cuando el sentido de la vida parece terminar.
La alergia aparece cuando el perfeccionismo está intolerable.
Las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas.
El pecho aprieta cuando el orgullo esclaviza.
La presión sube cuando el miedo aprisiona.
Las neurosis paralizan cuando el niño interior tiraniza.
La fiebre calienta cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.
Las rodillas duelen cuando tu orgullo no se doblega.
El cáncer mata cuando te cansas de "vivir".

Y tus dolores callados? Cómo hablan en tu cuerpo?
 
La Enfermedad no es mala, te avisa que te estas equivocando de camino.
Me parece bonito compartir este mensaje:
El camino a la felicidad no es recto. Existen curvas llamadas EQUIVOCACIONES, existen semáforos llamados AMIGOS, luces de precaucion llamadas FAMILIA, y todo se logra si tienes: 
Una llanta de repuesto llamada DECISIÓN, un potente motor llamado AMOR, un buen seguro llamado FE, abudante combustible llamado PACIENCIA, pero sobre todo un experto conductor llamado DIOS

miércoles, mayo 11, 2011

Amor Incondicional


Dios te ama así, con un AMOR INCONDICIONAL... ¡qué refrescante verlo
en acción!.

Un médico contó como se conmovió con la respuesta de un esposo joven
a su esposa después que ella se hizo una cirugía fácial. Para
extirpar un tumor, el cirujano tuvo que cortar un nervio que
controlaba los músculos de la boca.

Después de la operación, mientras él y el esposo se encontraban de
pie junto a la cama de la mujer, ella preguntó:
"¿Se me quedará la boca así para siempre?".
El médico dijo que sí.
El esposo miró a su esposa, sonrió, y dijo que él consideraba que su
boca era "muy especial". Luego se inclinó y la besó, torciendo sus
propios labios para que encontraran los de ella.

Eso es amor incondicional, y así es como Dios ama a sus hijos... ¡Qué
consuelo!.
Y así es como Él espera que amemos a los demás... ¡Qué desafío!.
Porque...
DIOS AMA A SUS HIJOS, NO POR LO QUE ELLOS SON, SINO POR LO QUE ÉL ES.

lunes, abril 18, 2011

Después de la misa

Diariamente Monseñor Gonzalo López Marañon celebra la Eucaristía a las 17:00 en El Carmelo del Inca, a la cual todo el que quiera puede unirse, a esta celebración llega gente de Isamis buscando guía y apoyo; hay otras personas que llegan a acompañarlo y a brindarle su apoyo; y otros que solo quieren conocerlo.

Fruto de una de estas celebraciones nos comparten la siguiente carta:


Amigos y amigas: 

Acabo de regresar de la misa que he compartido con Monseñor Gonzalo, en la parroquia del Carmelo y es una experiencia tan profunda que creo que es necesario difundir el regalo tan grande que Dios me ha dado de conocer a este hombre de Dios y a muchos y muchas otras que, desde Sucumbíos, se convierten en regalos de lucha, perseverancia, fe y amor grande a su tierra, a su gente y a este Dios que se manifiesta desde los sencillos.
 
Hoy he conocido a Santos, un hombre y sacerdote, que desde el primer instante que lo vi supe que hace honor a su nombre.  Había escuchado mucho sobre las Comunidades para la Iglesia y para el mundo y solo hasta ahora pude entender la profundidad de esta experiencia de vida.  Pensar que en un lugar tan cercano a donde vivo puedan existir sacerdotes, religiosos/as, laicos/as que caminen  por la selva o en el mejor de los casos encuentren un vehículo que les lleve a comunidades a donde nadie con "sentido común" iría por la lejanía, me parece una locura.  Y mi sorpresa fue mayor cuando, por petición de Monseñor, Santos me contaba que a su cargo tenía 29 comunidades para acompañar...  me quedé sin palabras.
 
Me pregunto: qué motiva a estos hombres y mujeres a hacer esto por casi 30 años (o más) y al mismo tiempo hacerlo no como una gran labor, sino como algo normal en la vida?  Bueno, la respuesta vino de estos dos hombres que tenía al frente... "Dios un día me hizo entender que esto es lo que tenía que hacer"...
 
Se enteraron que hoy día murió Samuel Ruiz o como le llamaban en Chiapas "Don Samuel" (el obispo que mediaba entre el Comandante Marcos y el Gobierno)?    Hoy la misa celebrada fue por él...  recordando no la muerte, sino celebrando la luz de este hombre, que en palabras de Monseñor Gonzalo cada vez que le querían quitar del obispado, sus sucesores (también muy bien escogidos por la Jerarquía de la Iglesia) terminaban convirtiéndose y continuaban la labor empezada.  
 
Me dio tanta ternura cuando Monseñor Gonzalo terminó esta historia con la frase " ...solo que a él no le mandaron una carta en la que le decían que se fuera en 4 días y es más que se fuera del país, como a mí"  y me dio ternura, en lugar de indignación, porque en el rostro de Monseñor había una sonrisa...  
 
Me acordé de la frase del evangelio "Felices los perseguidos por causa mía..... " y me dio alegría y orgullo estar frente a este hombre, que como preparación para la eucaristía pone una silla por cada grupo de ISAMIS y nos dice:  "esta es por los sacerdotes diocesanos, esta por las comunidades, esta por los religiosos y religiosas, estas por....",  y termina con la silla que está junto a él diciendo:  "y esta es la silla en la que se encuentran presentes también los Heraldos y los señores obispos"... si esto no es la presencia de Dios vivo en la Iglesia, entonces no sé lo que es....
 
Hoy pedimos y agradecimos por las personas de Sucumbios y también por las de todos los lugares del Ecuador y del mundo, que hoy nos unimos para fortalecer la solidaridad con los que hoy están sufriendo y sobretodo para agradecer la presencia de estos hombres y de estas mujeres que sobresalen por su valentía, decisión y entrega....  gracias por Monseñor Gonzalo y por Santos....
 
Contestando a mi pregunta inicial:  creo que lo que motiva a estos hombres y a estas mujeres  es solamente el amor... un amor profundo y desinteresado, un amor que nace en la cotidianidad y que se fortalece en el encuentro con aquellos a los que nadie ve....
 
Como diría Moseñor Gonzalo: "el mundo necesita de corazones valientes" y hoy, y dentro de mi propia reflexión, pienso que el tener un corazón valiente requiere no solo de una solidaridad con aquellos que son víctimas de la injusticia, sino también tener amor por aquellos que las propician y pedir que sea Dios quien actúe en ellos.
 
María de los Angeles Vaca

viernes, abril 15, 2011

Tres regalos


Se dice que un niño, encontró entreabierta la puerta donde estaba
Jesús:
- Acércate le dijo Jesús con gran ternura ¿Por qué tienes miedo?
- No me atrevo, no tengo nada para darte.
- Me gustaría que me dieras un regalo, le dijo Jesús.

El pequeño intruso enrojeció de vergüenza y balbuceó:
- De verdad, no tengo nada. Nada es mío. Si tuviera algo, algo
mío, te lo daría. Mira... y buscando en los bolsillos de su
pantalón andrajoso, sacó una hoja de cuchillo herrumbrada que había
encontrado. Es todo lo que tengo, si la quieres, te la doy.
- No -contestó Jesús- guárdala. Quería que me dieras otra cosa.
Me gustaría que me hicieras tres regalos.
- Con gusto dijo el muchacho pero... ¿qué?
- Ofréceme el último de tus dibujos.

El chico, cohibido, enrojeció. Se acercó a Jesús y dijo:
- No puedo... mi dibujo es horrible... ¡nadie quiere mirarlo... !
- Justamente por eso lo quiero. Tú puedes ofrecerme lo que los
demás rechazan y lo que no les gusta de ti. Además quisiera que me
dieras tu plato.
- Pero... ¡lo rompí esta mañana! tartamudeó el chico.
- Por eso lo quiero. Debes ofrecerme siempre lo que está
quebrado en tu vida, yo quiero arreglarlo. Y ahora insistió Jesús:
repíteme la respuesta que le diste a tus padres cuando te
preguntaron cómo habías roto el plato.

El rostro del muchacho se ensombreció, bajó la cabeza avergonzado y
tristemente, murmuró:
- Les mentí. Dije que el plato se me cayó de las manos, pero no
era cierto. ¡Estaba enojado y lo tiré con rabia!
- Eso es lo que quería oírte decir -dijo Jesús- Dame siempre lo
que hay de malo en tu vida, tus mentiras, tus calumnias, tus
cobardías, tus crueldades. Yo voy a descargarte de ellas. No
tienes necesidad de guardarlas. Yo te ayudaré a superar tus
debilidades y defectos; Quiero que seas feliz y siempre voy a
perdonarte tus faltas. Y a partir de hoy, me gustaría que vinieras
todos los días a mi casa.

"Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para
que todo el que crea en Él no se pierda, sino que tenga vida
eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo,
sino para salvarlo por medio de él. El que cree en él no es
condenado, pero el que no cree ya está condenado por no haber creído
en el nombre del Hijo unigénito de Dios. Esta es la causa de la
condenación: que la luz vino al mundo, pero la humanidad prefirió
las tinieblas a la luz, y no se acerca a ella por temor a que sus
obras queden al descubierto. En cambio, el que practica la verdad
se acerca a la luz, para que se vea claramente que ha hecho sus
obras en obediencia a Dios" Juan 3:16-21.

lunes, abril 04, 2011

Mejor...


Al triste, no le preguntes la historia de su desgracia...
Mejor dile que en ti tiene un amigo.

Al que llora, no le escudriñes el origen de su llanto...
Mejor dile que tu tienes un hombro, un pañuelo, una sonrisa.

Al que anda tambaleante por la vida, no le analices por qué no ha
llegado nunca a ninguna parte...
Mejor dile que tú tienes una luz, un consejo, y un bastón por si
llegara a necesitarlos.

Al que anda sin templo, y sin oración, no le preguntes por qué es un
descreído...
Mejor enséñale de Dios, y mételo en el secreto de tu plegaria.

A esos que hacen un caos de su vida, no les preguntes qué causa su
confusión...
Mejor enséñales el rastro sosegado de la fe, y el fluir constante de
tu serenidad.

Al que anda dolido y agotado con su cruz, no le preguntes por qué le
pesa tanto...
Mejor ponlo en posición de que Dios se irradie sobre él, y poco a
poco le irá llegando su luz.

Al que se resiste a seguir, y se siente vencido, no le andes por las
normas, las deducciones y los raciocinios...
Mejor dale la mano, y dile: "¡Voy contigo!"

No le preguntes a cada uno su necesidad...
Mejor demuéstrales que hay un Dios... hay una oración... ¡¡Y hay un
milagro!!

"Queridos hermanos, no se extrañen del fuego de la prueba que están
soportando, como si fuera algo insólito. Al contrario, alégrense de
tener parte en los sufrimientos de Cristo, para que también sea
inmensa su alegría cuando se revele la gloria de Cristo. Dichosos
ustedes si los insultan por causa del nombre de Cristo, porque el
glorioso Espíritu de Dios reposa sobre ustedes. Que ninguno tenga
que sufrir por asesino, ladrón o delincuente, ni siquiera por
entrometido. Pero si alguno sufre por ser cristiano, que no se
avergüence, sino que alabe a Dios por llevar el nombre de Cristo.
Porque es tiempo de que el juicio comience por la familia de Dios; y
si comienza por nosotros, ¡cuál no será el fin de los que se rebelan
contra el evangelio de Dios! -Si el justo a duras penas se salva,
¿qué será del impío y del pecador?- Así pues, los que sufren según
la voluntad de Dios, entréguense a su fiel Creador y sigan
practicando el bien" 1 Pedro 4:12-19.

miércoles, marzo 30, 2011

El no lo recuerda


Había un hombre maduro llamado Juan. Un día me dijo que cargaba
consigo y mantenía en secreto una pesada carga, por un error que
había cometido cuando tenía 21 años. A nadie nunca se lo había
compartido, pero sus amigos más cercanos sabían que él se había
arrepentido. Aún así, él llevaba el gran peso de la falta de perdón
a sí mismo.

Su carga era pesada y vivía su falta, aunque en muchas ocasiones se
había confesado y leido las enseñanzas bíblicas sobre el perdón, el
arrepentimiento y la libertad que eso nos trae. Él lo sabía, pero
esa verdad no le era suficiente.

Una mujer anciana que él conocía, compartía en su iglesia sobre
algunas visiones donde Dios le hablaba directamente a ella. Algunos
escépticos de sus declaraciones, entre ellos Juan, le pidió lo
siguiente:

- La próxima vez que usted le hable a Dios, podría preguntarle,
¿cuál fue el error que yo cometí hace años?
- La anciana le dijo que con gusto lo haría.

Pasados los días la anciana se encontró con Juan y éste le preguntó:
- ¿La visitó Dios estos días pasados?
- Ella le dijo que sí.
- ¿Y usted le preguntó qué error había cometido yo?
- Sí, le dijo ella.
- ¿Y qué le contestó Dios?
Ella le respondió:
- Me dijo que no lo recordaba.

martes, marzo 29, 2011

Vuela muy alto


Después de la 2da. Guerra Mundial, un joven piloto inglés probaba un
frágil avión monomotor en una peligrosa aventura alrededor del mundo.

Poco después de despegar de uno de los pequeños e improvisados
aeródromos de la India, oyó un ruido extraño que venía de detrás de
su asiento y se dio cuenta que había una rata a bordo y que, si roía
la cobertura de lona, podía destruír su frágil avión.

Podía volver al aeropuerto para librarse de su incómodo, peligroso e
inesperado pasajero. De repente
recordó que las ratas no resisten las grandes alturas. Volando cada
vez más alto, poco a poco cesaron los ruidos que ponían en peligro su
viaje.

Si amenazan destruirte por envidia, calumnia o maledicencia. ..
¡VUELA MÁS ALTO!.
Si te critican... ¡VUELA MÁS ALTO!.
Si te hacen alguna injusticia.. . ¡VUELA AUN MÁS ALTO!

ACUERDATE SIEMPRE QUE LAS RATAS NO RESISTEN LAS GRANDES ALTURAS.

Deseo que hoy y siempre tengas el coraje de levantar vuelo y volar
siempre alto, muy alto, con la cabeza en las nubes y los pies bien
fijos en el suelo.

Deseo también que cuando estés volando sepas mirar para abajo y ver
que existen criaturas mucho más pequeñas que tú y cuán grande e
importante eres delante de ellas; y que en esa misma proporción,
también mires para arriba y veas cómo es de grandioso el cielo que te
cubre y percibas el tamaño de tu pequeñez frente al universo y al
Creador.

miércoles, marzo 23, 2011

El perdon


El tema del día era el resentimiento y el maestro nos había pedido
que lleváramos papas y una bolsa de plástico. Ya en clase,
elegimos una papa por cada persona que guardábamos resentimiento,
escribimos su nombre en ella y la pusimos dentro de la bolsa.
Algunas bolsas eran realmente pesadas.

El ejercicio consistía en que durante una semana lleváramos con
nosotros a todos lados esa bolsa con papas. Naturalmente la
condición de las papas se iba deteriorando con el tiempo, y el
fastidio de acarrear esa bolsa en todo momento, me mostró claramente
el peso espiritual que cargaba a diario y cómo, mientras ponía mi
atención en ella para no olvidarla en ningún lado, desatendía cosas
que eran más importantes para mí.

Este ejercicio fue una gran lección sobre el precio que pagaba a
diario por mantener el resentimiento por algo que ya había pasado y
no podía cambiarse. Me di cuenta que cuando hacía importantes los
temas incompletos o las promesas no cumplidas me llenaba de
resentimiento, aumentaba mi stress, no dormía bien y mi atención se
dispersaba. Perdonar y dejarlas ir me llenó de paz y calma,
alimentando mi espíritu. La falta de perdón es como un veneno que
tomamos a diario a gotas pero que finalmente nos termina
envenenando. Muchas veces pensamos que el perdón es un regalo para
el otro sin darnos cuenta que los únicos beneficiados somos nosotros
mismos.

El perdón es una expresión de amor que nos libera de ataduras que
nos amargan el alma y enferman el cuerpo. El perdón se basa en la
aceptación de lo que pasó. No significa que estés de acuerdo con lo
que pasó, ni que lo apruebes. No significa dejar de darle
importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te
lastimó. Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos
negativos que nos causaron dolor o enojo.

Si guardamos odio, rencor, o resentimiento por ofensas que hemos
recibido, estamos perpetuando nuestro malestar y consumiéndonos,
dejando de disfrutar el momento. Cada vez que recordamos cualquier
episodio que nos causa dolor, dejamos de vivir el aquí y el ahora.
Dejamos de avanzar en nuestro desarrollo personal y peor aún, nos
estancamos en nuestro crecimiento espiritual.

La falta de perdón puede disfrazarse con diferentes máscaras. Las
personas a veces dicen con un tono de enojo que ya han perdonado
ofensas pasadas, pero su amargura evidente las delata. La falta de
perdón se puede alojar en tu corazón, y estar allí, escondida. Las
siguientes preguntas te ayudarán a examinar tu corazón para ver si
necesitas perdonar a alguien:

¿Esperas secretamente que alguien reciba lo que se merece?
¿Todavía sigues hablando negativamente de esa persona a los demás?
¿Te complaces con fantasías de venganza, incluso leves?
¿Gastas tiempo pensando en lo que alguien te hizo?
¿Cómo te sientes cuando le sucede algo bueno a esa persona?
¿Has dejado de culpar a esa persona por la forma como afectó tu vida?
¿Te resulta difícil ser abierto y confiado con las personas?
¿Te enojas, te deprimes o te vuelves hostil con frecuencia?
¿Encuentras difícil o imposible dar gracias a Dios por quién te ha
ofendido?

Siendo sinceros de corazón, podemos ejercitarnos en algunos pasos
para lograr liberarnos de la carga que significa el rencor y liberar
a la otra persona también.

Considera las circunstancias que pudo haber vivido la persona que te
ofendió, para llegar a ser como es, o qué situación estaría viviendo
para haber hecho lo que hizo, aún intencionalmente.
Considera qué parte jugaste, o qué pudiste haber hecho para
propiciar el incidente.
Deja atrás el papel de víctima y continua con tu vida.
Recuerda las cosas positivas y buenas que te unieron a esa persona,
los ratos buenos y bellos que pasaste con ella, los momentos de
amor, apoyo, consejo y comprensión mutuos.
Visualiza a la persona que te lastimó recibiendo bellos regalos,
muestras de amor y de perdón, logrando sus anhelos, y triunfando.
Pide al Señor que bendiga a esa persona, para que ella vea la falta
cometida y se arrepienta.
Libera a la persona con tu perdón. Así vas a liberarte a ti mismo
por vivir en el presente, en el aquí y el ahora.

"Si alguno ha causado tristeza, no me la ha causado sólo a mí; hasta
cierto punto -y lo digo para no exagerar- se la ha causado a todos
ustedes. Para él es suficiente el castigo que le impuso la
mayoría. Más bien debieran perdonarlo y consolarlo para que no sea
consumido por la excesiva tristeza. Por eso les ruego que reafirmen
su amor hacia él. Con este propósito les escribí: para ver si
pasan la prueba de la completa obediencia. A quien ustedes
perdonen, yo también lo perdono. De hecho, si había algo que
perdonar, lo he perdonado por consideración a ustedes en presencia
de Cristo, para que Satanás no se aproveche de nosotros, pues no
ignoramos sus artimañas" 2 Corintios 2: 5-11.